martes , septiembre 22 2020

Claudia Rivera y su justicia social

Adrián Salazar

Sin lugar a dudas, el paso de Morena y sus representantes como servidores públicos han dejado mucho que desear. Cuando pidieron el voto de la ciudadanía para llegar a los cargos que hoy ocupan, prometieron que serían “primero los pobres”. Nada de lo prometido se ha materializado, al contrario, la situación de precariedad y la crisis generalizada por la que atravesamos los mexicanos ha lacerado mortalmente a los millones de personas que se encuentran en pobreza.

            Nuestro país, particularmente los pobres de Puebla, enfrentamos graves, muy graves problemas como el deficiente servicio de salud (Puebla ronda ya los cuatro mil muertos por Covid), la crisis educativa, el rezago social, el incremento de los índices delictivos (de acuerdo con la Secretaría de la Defensa Nacional, Puebla esta entre las entidades con mayor índice delictivo), además de la crisis económica. Alrededor de 42 mil 236 personas perdieron su empleo formal, según datos del propio Andrés Manuel López Obrador, presentados en su Segundo Informe de Gobierno. Son miles de personas que están sin la posibilidad de acceder a una fuente de ingresos para atender las necesidades de sus hogares. Esto, tan sólo hablando de empleos formales, pero ¿y los informales?

            Los informales han ido en aumento a nivel nacional, de acuerdo con los registros del Inegi, uno de cada dos empleos que se perdieron por la pandemia ya se recuperó en los últimos tres meses, ante la reapertura gradual de la actividad económica, pero se ha sustentado principalmente en ocupaciones informales. Es decir, ante la falta de acción por parte de los gobiernos morenistas, las personas buscan la forma de llevar el pan diario a sus hogares de forma honesta y honrada, aunque sea auto empleándose.

            Ante esta realidad objetiva, ¿qué hace la alcaldesa de Puebla, Claudia Rivera Vivanco, para atender los problemas de sus gobernados? Pues bien, ella anunció que realizará obras que “van dirigidas para generar un impacto directo en materia de bienestar de nuestra población. Tras la reasignación presupuestal y sumando el presupuesto original, se estarán realizando una inversión de poco más de 700 millones de pesos, es una inversión histórica, enfocada a obras de impacto social o de justicia social”. ¡Justicia social! Ni más, ni menos.

Sin embargo, esto resulta contradictorio con lo que ha venido sucediendo en los últimos meses, pues poblanos de diferentes colonias populares, ubicadas en la periferia de la ciudad, han denunciado pública y reiteradamente, la falta de atención del gobierno municipal a su petición de servicios básicos, familias humildes que carecen de agua potable, drenaje sanitario, red eléctrica, ya ni hablemos de pavimentación de calles y demás. Ante esto, Claudia Rivera permanece en silencio absoluto.

Ítem más. En aras de atender estas y otras necesidades, los poblanos han buscado la forma de no morir de hambre, arriesgándose a salir a las calles a vender cualquier cosa, pero lejos de recibir “justicia social” y opciones para emplearse por parte del gobierno, este ha decido correrlos de las calles, decomisar su mercancía, imponerles multas que rebasan los mil pesos, aparte de la represión, la agresión física y la humillación por parte de los supuestos “servidores públicos”. Esa la justicia social de Claudia Rivera Vivanco.

Mientras el pueblo sufre flagelado por la rapante pobreza voraz, la alcaldesa -ejemplo vivo de los destacados cuadros de Morena- ha implementado una estrategia para promocionar su imagen con acciones como abordar a las unidades de transporte público para presentar su estrategia de seguridad y algunos programas implementados en la materia. Sí, aunque parezca inverosímil, nuestra flamante alcaldesa se proletariza y se sube al transporte público, me pregunto por qué no fue a las colonias populares a preguntar a las familias qué necesitaban cuando inició la pandemia, es más, me sigo preguntando por qué no sale cuando los colonos, los comerciantes, acuden a su oficina en busca de solución a sus legítimas demandas como gobernados.

No sólo eso, en este preámbulo a los tiempos electorales del proceso que se realizará este 2021, la alcaldesa ha decidido condonar el pago por servicio de grúas “como parte de las estrategias que emprendió el gobierno de la ciudad para la construcción de la nueva normalidad” y, ¿por qué no lo implementó antes?, ¿por qué solo hasta fin de año? Más importante aún, ¿qué pasara con las personas que ofrecen este servicio como única fuente de empleo? De este nada se dice.

Pues bien. Todo parece indicar que, para Claudia Rivera, la justicia social es promocionar su imagen de cara a las próximas elecciones, pese a ubicarse en los últimos lugares del ranking de probabilidad del voto de acuerdo con la encuesta Massive Caller. La presidenta municipal se encuentra el lugar 102 de alcaldes con aprobación del voto, sólo el 5.7% de los encuestados le daría su sufragio en los próximos comicios.

Ante esta situación, no sólo las colonias populares y los comerciantes ambulantes han alzado la voz para denunciar la ineptitud y política errónea de Rivera Vivanco para enfrentar el denominado “regreso a la normalidad”, pues sus acciones han sido equívocas y en nada ayudan ni favorecen a sus gobernados. La presidenta municipal también ha sido exhibida por los ediles de las juntas auxiliares por la falta de apoyo, por no cumplir con las acciones prometidas para combatir los efectos de la pandemia. El Consejo Coordinador Empresarial (CCE) se pronunció para que se generen condiciones que permitan una pronta recuperación del sector tras varios meses de afectación.

Colonos, trabajadores, comerciantes ambulantes, estudiantes, amas de casa, profesionistas y hasta los empresarios, nos encontramos ante un gobierno insensible, incapaz de ver y oír a sus gobernados, escuchar sus demandas y atender sugerencias, muestra de ello, es su proyecto personal de proyección de imagen en el que invertirá millones de pesos, mientras los poblanos que buscan ganarse honradamente el sustento diario para sus familias son brutalmente reprimidos, desalojados y hasta robados por quienes en teoría, deberían resolver sus necesidades.

Ante esta cruda realidad, ante la irracionalidad de los morenistas, a los poblanos no nos queda otra opción que sumarnos todos en torno a una misma fuerza, a un mismo proyecto verdaderamente progresista, transformador y con bases científicas, para cambiar nuestra situación social actual por una vida más llevadera, para construir una patria más justa y en el próximo proceso electoral, cuando los morenistas pidan nuestro voto, no escucharlos, no hacerles caso como lo hacen ahora con nosotros y elegir el proyecto que dirija el Movimiento Antorchista.

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