jueves , abril 15 2021

¡Cuando todo esté peor, más debemos insistir!

Aarón Ismael Pérez Almazán.-

 

En los tiempos que corren, y por las circunstancias actuales concretas, es importante analizar las posibilidades del futuro de México, del papel fundamental que juega en la sociedad y de su condicionamiento dentro de esta. La concepción del mundo creada en la mente de los individuos está determinada y condicionada por los elementos que le rodean a lo largo de su vida, de esta manera las grandes masas de individuos pueden ser educados y moldeados de acuerdo con los intereses de quienes tienen el control económico de la producción comercial, de la propaganda masiva y de la educación pública en general de una nación.

Ese condicionamiento social de la masa frente al interés capital sumado a la etapa de conflicto emocional, psicológico y espiritual de los adolescentes, en la cual “todo es verdad y mentira al mismo tiempo” y cualquier idea por descabellada que parezca suena loable para los jóvenes coetáneos, los vuelve el blanco preferido para dirigir los esfuerzos de los tiburones mediáticos y los defensores del interés capital del neoliberalismo por moldearlos del modo en que la sociedad de mercado lo necesita, ya que esta requiere que la masa juegue un papel pasivo frente a la explotación general del proletariado.

La manifestación de este condicionamiento la tenemos en la cantidad de productos pensados y hechos únicamente para su consumo temporal y espontáneo, es decir, productos desechables ofrecidos a la masa de adolescentes en el mercado, desde las modas de vestimenta perfectamente difundidas entre adolescentes, hasta las modas musicales, televisivas, electrónicas, etc.

La forma más eficaz de combatir esta pasividad inducida en los adolescentes solo puede ser la aplicación de una fuerza tan inmensa y fuerte como la que los vuelve espectadores de la descomposición social. Pero un esfuerzo de esa magnitud solo puede llevarse a cabo a través de un movimiento bien encabezado y estructurado que, a través de esa misma fuerza, empuje a todos los jóvenes y adolescentes a tomar la iniciativa de corregir ese condicionamiento social impuesto.

Para lograr algo así, es necesario que la fuerza que genere ese movimiento dialéctico se valga de las herramientas que el mismo pueblo le brinda. Este es el papel fundamental que juegan el arte y la cultura en la vida de “el futuro de México”. Es solo a través de la sensibilidad que nace del arte y del espíritu de rebeldía patente en nuestros hombres y mujeres futuros, que nuestro país puede ver verdaderamente un mejor futuro.

Y este es un esfuerzo que solo el Movimiento Antorchista Nacional está llevando a cabo, muestra de ello son las recientes Esparataqueadas Culturales, en las cuales participaron por igual hombres y mujeres de todos los rincones del país, y principalmente jóvenes y adolescentes también. Estos últimos, no están recibiendo la atención suficiente por parte del sector de la sociedad del que la deberían recibir, y esto es algo que debe ocuparnos hoy, porque mañana nosotros los de entonces ya no seremos los mismos.

La vida de nuestra sociedad puede y debe cambiar para bien, y esto se puede lograr a pesar de los embates a los que nos enfrentamos y para ello la juventud es elemento imprescindible. Termino esta participación con un fragmento del poema “No claudiques” del autor Arturo Benavides:

 

Tras las sombras de la duda,

Ya plateadas ya sombrías,

Puede bien surgir el triunfo,

No el fracaso que temías,

Y no es dable a tu ignorancia

Figurarse cuan cercano,

Puede estar el bien que anhelas

Y que juzgas tan lejano,

Lucha, lucha pues por más que tengas

En la brega que sufrir…

¡Cuando todo esté peor,

Más debemos insistir!

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