miércoles , noviembre 25 2020

Defendamos la educación popular

Romeo Pérez Ortiz.-

La educación y la cultura sirven para combatir el atraso secular de una sociedad, liberarla y conducirla hacia la prosperidad. Esta lección la han aprendido bien los países más avanzados, por eso destinan una parte significativa de su ingreso nacional para el desarrollo de la ciencia, el arte y la cultura. Saben que, de no hacerlo, la educación y la ciencia en su país sufrirán un golpe demoledor que los conducirá a décadas o siglos de rezago, del que será imposible recuperarse.

Esta lección la debería aprender y aplicar el partido gobernante con mucho más razón por ser México un país rezagado en el ámbito educativo y científico. Sin embargo, en lugar de seguir los senderos más escabrosos trazados por los países desarrollados, Andrés Manuel López Obrador ha optado recorrer por la senda del nulo sacrificio y sufrimiento. Así lo prueba el Presupuesto de Egresos de la Federación 2021 destinado al gasto educativo.

De acuerdo con el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) 2020, para el gasto público en educación 2021 se destinarán 836 mil 400 millones de pesos, equivalente al 3.3 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), dos décimas menos que lo asignado en 2020 y muy por debajo del promedio asignado en el periodo 2010 – 2016, que fue de 3.86. Cabe aclarar que la Ley General de Educación establece que al gasto educativo se le debe destinar como mínimo el 8 por ciento del PIB. En términos absolutos, el PEF 2021 con respecto al PEF 2020 no sufrió cambio significativo, pero con respecto al PEF 2019, tuvo una caída del 1.3 por ciento.

El gasto público en educación será ejercido de la siguiente manera: el 51.5 por ciento lo ejercerá el ramo de Aportaciones Federales para Entidades Federativas y Municipios; el 40.4 por ciento lo administrará la Educación Pública; el 7 por ciento, lo controlará el ramo de Previsiones y Aportaciones para los Sistemas de Educación Básica, Normal, Tecnológica y de Adultos; y lo restante será ejercido por los ramos Agricultura y Desarrollo Rural, Defensa Nacional, Entidades no sectorizadas y Marina.

Del presupuesto correspondiente a la Educación Pública, una ínfima parte se destinará a subsidios, construcción y mantenimiento de escuelas, mientras que la mayor parte (98.1 por ciento), se usará para cubrir gastos corrientes, como pagos a nóminas y gastos de operación. Así lo confirma Thamara Martínez Vargas, coordinadora de Educación y Finanzas Públicas en su documento Gasto Público en educación (PPEF 2021): a la edificación de espacios educativos, se asignará el 0.03 por ciento; a subsidios, el 0.02 por ciento y a la compra, alquiler o mantenimiento de bienes muebles, el 1.8 por ciento, que comparado con la asignación 2020, hubo una disminución real del 3.3 por ciento en subsidios y del 4.5 por ciento en edificación de espacios educativos. Esto sin considerar una contracción del 44.2 por ciento del gasto de este último rubro.

Seguimos. Para el presupuesto 2021 quedaron fuera 13 programas educativos entre los que se encuentran Atención a la diversidad de la educación indígenaEscuelas de tiempo completoEvaluaciones de la calidad de la educacio?n, Programa nacional de reconstruccio?n, Fortalecimiento a la excelencia educativa y el Programa de formacio?n de recursos humanos basada en competencias. La mayoría de estos programas eliminados pertenecía a la educación básica, que es la que concentra la mayor parte de la matrícula de estudiantes (7 de cada 10 alumnos de educación pública). De los 54 programas que quedaron, 40 sufrieron un recorte significativo, como el programa para el Desarrollo Profesional Docente (una disminución del 48.8 por ciento), proyectos de infraestructura social del sector educativo (un recorte del 37.9 por ciento), proyecto destinado a la producción y distribución de libros y materiales culturales (una baja del 3 por ciento) y proyecto para la producción y transmisión de materiales educativos (un recorte del 1.2 por ciento). Por el otro lado, hubo un incremento del 10.6, 26.5 y 63.1 por ciento, respectivamente, en los programas de Beca universal para estudiantes de educación media superior Benito JuárezJóvenes Escribiendo el Futuro y la Escuela es Nuestra. Como observa, estimado lector, sin descorrer mucho el velo podemos darnos cuenta que detrás de la reasignación de recursos, se alcanza a vislumbrar una cabeza de Medusa, como dijo Carlos Marx en su Prólogo a la primera edición de El Capital: la intención monstruosa del partido gobernante para conseguir votos de los padres de familia y de los jóvenes de 18 años para las elecciones de 2021.

Como queda de manifiesto, no hay preocupación ni mucho menos interés por parte del partido gobernante para que la educación mejore y beneficie a los pobres; no se priorizan la inversión en infraestructura y formación del docente, bases fundamentales  para garantizar una educación integral y de calidad; no está en la agenda del gobierno dar mantenimiento a las escuelas, muy deterioradas por las lluvias y desastres naturales. No se presupuestó el gasto correspondiente al atraso educativo ocasionado por la Covid-19, ni mucho menos se hizo una proyección para saber el golpe económico que nos depara. En cambio, sí hubo un incremento al presupuesto destinado a programas de becas y la Escuela es Nuestra, recursos que van directo a las manos del comité de padres de familia y de los jóvenes a punto de cumplir o cumplido los 18 años. Es decir, una solución meramente electorera, que no resuelve ni de lejos el rezago educativo. Esa no es la solución que exigimos los estudiantes y maestros. Lo que demandamos con urgente atención son: infraestructura educativa, creación de plazas, formación pedagógica y científica del docente y creación de empleos bien remunerados para los padres de familia para que sus hijos tengan acceso a una educación de calidad. Sin embargo, para que este cometido se cristalice se necesita la participación conjunta, decidida y férrea de los alumnos, maestros y padres de familia para la conformación de un frente común que no solo impida recortes presupuestales a la ciencia y la educación, sino que exija una inversión considerable como la que recomienda la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.

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