viernes , enero 22 2021

El doctor muerte

Irma Mendoza Orduña.-

Hace un año en Wuhan, China, empiezan a fallecer los pacientes y descubren al virus que estaba propagándose rápidamente. El dirigente de la Organización Mundial de la Salud la declara como pandemia. Aquí, en nuestro país, presidente Andrés Manuel López Obrador puso al frente para combatirla al Dr. Hugo López-Gatell, quien desde su desinformación minimizó la gravedad del Covid-19 y dijo que era menos letal que la influenza. Este “científico” es el “doctor” en manos de quien estamos. Que esperábamos del presidente de la República que lo siguió a pie juntillas y minimizó la emergencia, mostró amuletos que traía en su cartera y dijo que la gente siguiera saliendo, incluso gente que llegaba del extranjero, donde ya se tenía conocimientos de sus contagios, todos aquí llegaban y se introducían al país sin ningún protocolo. Muchos países cerraron sus fronteras. México no, porque como dijo el presidente “la pandemia le vino como al anillo al dedo, para afianzar la Cuarta Transformación”. Todos nos preguntamos: ¿qué quiere decir el presidente? ¿A qué se refiere? Algunos dicen que porque el Covid-19 afecta a las personas mayores, por tanto, se morirán los que se tengan que morir y así ya no tendrá que pagar las pensiones, por lo que no se ocupó ni se preocupó por salvar vidas. El Dr. López-Gatell empezó a dar solo cifras de contagios y de muertos… según el modelo centinela.

            En todo lo que va del año, no ha visitado un solo hospital de los que se destinaron para atender el Covid y cuando anunciaron que el presidente fue a un hospital, fue un montaje de lo más burdo, peor que para una mala telenovela de Televisa.

            Todo el año se la pasó justificando su trabajo. En las conferencias ni siquiera daba los datos reales de contagios y de muertes, siempre diciendo que llegaríamos al pico y de ahí descendería. Pero según lo visto a lo largo del año nunca llegamos al pico y la curva nunca  descendió realmente, siempre hemos ido para arriba, aquí no hubo rebrote, sino siempre se mantuvo a la alza. El periodo de “quédate en casa” se culminó rápidamente y se volvió al trabajo, a la “nueva normalidad”, porque  el presidente Andrés Manuel no dejó de realizar las obras insignias de su administración, fueron muchas las voces que se alzaron para pedirle que suspendiera estar gastando los recursos en la refinería de Dos Bocas, en el Tren Maya y en el aeropuerto de Santa Lucía, que se destinaran esos recursos para atender la emergencia, pero como es un señor muy necio y muy soberbio no escuchó y así siguió con sus obras, los médicos y enfermeras muriendo, pues no se surtió con los equipos adecuados y así somos el país con mayor cantidad de médicos y personal de la salud fallecidos por la pandemia en el mundo, lo cual habla por sí solo de la gran responsabilidad que tiene el Dr. Hugo López-Gatell al no proporcionar lo necesario para proteger la vida del personal. Entonces, qué podemos esperar el resto de los mortales, pues simplemente se ha repetido hasta el cansancio que la culpa es de la gente que no respeta la sana distancia, que no usa cubrebocas, que hace fiestas, etc.

Pero no, la culpa es únicamente del Dr. Gatell y de su política tan laxa, tanto para nunca ser contundente con el uso del cubrebocas, tanto por no exigir al presidente una atención con alimentos, con apoyos para que la gente pueda guardarse, pueda quedarse en casa, a los empresarios les exigió los impuestos, a todo mundo seguir pagando el agua, la luz, el gas, la renta, las deudas contraídas, etc., y por tanto suspendió el “quédate en casa” y vuelta a la nueva normalidad sin que se vigilaran los protocolos en las empresas, por lo que los contagios aumentaron estamos hoy en los primeros lugares de fallecidos, aunque la contabilidad que hacen esta maquillada, porque hasta las actas de defunción han estado faltando.

            Los números oficiales al 11 de enero de 2021 suman ya 133,706 fallecidos. Las vacunas se usan políticamente, porque serán manejadas por “los siervos de la nación” a través de  las oficinas del Bienestar, y por tanto electorero. Todo este recuento que hago tiene por objetivo nada más de desenmascarar al Dr. Muerte: al Dr. Gatell y al presidente de México.

            Mi objetivo es decirte que con la vida no se juega, que urge poner un alto a la política de salud de este gobierno de la Cuarta Transformación. Por eso, este 6 de junio tenemos que ganar los congresos estatal y federal para poder acotar el poder omnímodo de un presidente malo, que no sabe gobernar, que está dejando morir al pueblo. Alto a la masacre, en las urnas podemos manifestarnos y detenerlo. A votar este 6 de junio por otras opciones, ni un voto a Morena ni a sus partidos satélites.

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