El problema de la privatización del agua

El problema de la privatización del agua
mayo 23 04:00 2018 Print This Article

La privatización del sistema de agua potable en Puebla y otros municipios del Estado, causará problemas siempre, que se agudizarán en épocas electorales. Y es que un servicio público tan importante no puede dejarse en manos de negociantes, pues se trata de un recurso natural indispensable para la vida misma, que es propiedad del estado y que éste debe preservar y regular sin afán de lucro.

            Entregar como se hizo, uno de los servicios básicos para el bienestar de los habitantes de ciudades, pueblos y comunidades, a empresas comerciales para su explotación, constituye un grave error del que ya se están viendo en Puebla, las consecuencias.

            En muy poco tiempo, el servicio se ha encarecido y mucha gente no cuenta con los recursos necesarios para pagarlo. Como la empresa que tiene la concesión, es un negocio formado para ganar dinero y ni los propietarios de esa empresa, ni sus empleados, son hermanitas de la caridad, pues aplican las sanciones correspondietes a quienes no paguen puntualmente, con todo rigor y esas sanciones son la suspensión del servicio de agua o de drenaje, ambos igualmente necesarios para una vida civilizada y sana.

            Eso ha venido pasando en Puebla y los afectados se han organizado para defenderse, habiendo logrado ganar ya, casi cien amparos que han obligado a la empresa a reponer de inmediato el servicio que haya sido suspendido por falta de pago.

            Los candidatos a los diversos puestos de elección popular: diputados locales, presidentes municipales y gobernador, se comprometen, genéricamente, a revertir la decisión de privatizar el agua. Y así lo dicen en las campañas que realizan.

             Hasta ahora solo ha habido un candidato a gobernador, Enrique Doger Guerrero, que con toda sensatez, ha dicho que está dispuesto a revertir el problema de la privatización, que el gobierno anterior, el de Moreno Valle, promovió, dando a la empresa concesionaria, Agua de Puebla, mil 400 millones de pesos, desconociéndose qué obligaciones tiene por el cobro que realiza.

               Decir, como han dicho otros candidatos, que van a revertir el tema de la privatización, así nomás, no será sencillo. El asunto fue aprobado por el Congreso del Estado y el convenio celebrado con la empresa, debe tener cláusulas que establezcan sanciones para la parte que no cumpla con el convenio, es decir, que Puebla podría tener que pagar una millonada para rescarsir las “pérdidas” que la empresa dijera que tuvo.

            El compromiso que Doger asume, es el de retirar la concesión, por las faltas que la empresa ha cometido contra los usuarios, como los cortes ilegales (si se ganan amparos contra ellos, tienen que ser ilegales) la aplicación de elevadas e injustificadas tarifas. Es decir que hay un servicio ineficiente, caro y malo que hace que tanto los ciudadanos, como los organismos empresariales, lo rechacen.

            La autoridad pues, procedería a proteger a sus ciudadanos de los abusos e ineficiencias de una empresa autorizada por la propia autoridad, a explotar comercialmente sus mantos acuíferos, para prestar un servicio indispensable para la vida, un servicio que en varias grandes ciudades de los Estados Unidos, el país más férreamente capitalista y neoliberal, han vuelto a retomar las autoridades.

             Los mismos diputados del PAN, PRI, PRD, que aprobaron la privatización, ahora, como candidatos de diversos partidos políticos hablan en sus campañas, de la necesidad de que el Estado vuelva a retomar en sus manos el manejo de los sistemas de agua potable, pues ya se han dado cuenta de que la privatización no funciona.

          Los candidatos a senadores y diputados del Partido Acción Nacional y de sus socios en la coalición político electoral que formaron, PRD y MC., critican a Morena por el oportunismo, dicen, con el que manejan el asunto de la privatización del agua.

          Ese es el problema de que la autoridad estatal o federal, a través de los congresos locales y el federal, emitan leyes y decretos que resultan totalmente impopulares.

           Es la consecuencia de no asumir su cargo de representación popular con la seriedad que se requiere.

           La problemática nacional y local, se ventila precisamente en las campañas políticas. Los ciudadanos exponen con claridad sus problemas y necesidades y los aspirantes a desempeñar puestos de representación popular, deben tomar muy en cuenta esas exposiciones o no servirán para nada.

            Pero como en este país la política está muy mezclada con los negocios, primero se ve lo que deja dinero y es hacia donde se encaminan todas las decisiones gubernamentales y eso provoca el descontento, la irritación social, que vuelven a reactivarse en época de elecciones.

            La sociedad mexicana y poblana, ya están muy irritadas, muy descontentas por la no resolución de los problemas que se tienen y que van creciendo y van aumentando. El problema del agua es de los que más siente la ciudadanía, porque como dijimos líneas arriba, de la solución de este asunto, depende la vida misma del ser humano.

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