El sueño de un placer guardado

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POR LA FLOR DE LA ESPERA.-

Elisa, una joven mujer de 24 años, casada y trabajadora, cuenta su fantasía, luego de la jornada laboral, al abordar mi auto, sentí una mirada, al voltear me percaté que se encontraba un compañero de trabajo que no dejaba de mirar mis piernas ante la minifalda que llevaba puesta.

Él se acercó y me dijo, te invitó una copa, te ves estrezada, a lo que asentí con la cabeza, era la primera vez que se acercaba desde hace 2 años al salir de la empresa, pues nunca habíamos salido casi a la misma hora y había imaginado que nos besábamos en un rincón de la oficina, que se encontraba ajena a los demás compañeros.

Abordó el auto, y encaminé a un bar, tomamos unas copas, y pasó su mano por mi cintura que me estremeció y me jaló hacía él y me besó con una pasión desenfrenada e hizo que los pezones se pararan con una excitación que no había sentido hacía mucho.

Me invitó a bailar, en determinado momento se pegó juntó a mi y sentí su virilidad a lo que da, y más me hervía la sangre por estar a solas y desnuda frente a él, al tiempo que me invitó a un lugar más íntimo, y sin palabras le dije que síiiiiiii.

Hay algo que de tí, que al tocarte me calienta sexualmente hablando,  sensación única. Esa sensación de felicidad que te reconforta, que hace que te olvides de todo lo negativo del día en un instante… y de mi casa ¡Sabes a lo que me refiero!, ¿verdad? Ahora mismo me siento tan a gusto de llegar a una habitación que no puedo hacer otra cosa que esbozar la más grande y más tonta de mis sonrisas.

Nos dirigimos a un motel, no dijo nada se desvistió y me besó cálidamente se metió en la bañera, asegurándose de que el agua esté perfecta para cuando yo me desvistiera, lentamente me voy quitando toda la ropa, la dejo caer despreocupadamente. Mi amante sigue sin mirarme y eso me reconforta. Si me mirara, pondría esos ojitos de lobo que pone cuando es momento y me quiere cojer sin parar, pero eso no es lo que necesito ahora mismo. Cuando estoy desnuda me acerco a la bañera y me meto con él.. Al entrar él tiene la nuca recostada en el borde y los ojos cerrados. No los abre incluso cuando sabe que yo estoy aquí. Sabe que no es momento de una mirada salvaje o lasciva, sabe que lo que necesito es sexo bestial.

Siento un cosquilleo vespertino por el interior de mis muslos y mis piernas, que están estiradas bajo el agua, se contonean por el fondo. Mmmmm.

Mi abdomen tiene la piel de escarpia y me doy cuenta de que mis manos están apoyadas sobre él.

¡Aaahhh!

Poco a poco me voy dando cuenta de lo que está sucediendo realmente. Esas ondulaciones de la superficie están siendo provocadas por una corriente de agua generada en el fondo. Esa corriente acaricia mis muslos, sube hasta mi estómago y tiene desatada su furia en un remolino de sensaciones que se lanzan contra mi clítoris.
~ ¡Aahh! ¡Aahh!
Grito de placer despreocupadamente, mi cuerpo se tensa y mi cadera se levanta del fondo de la bañera. Entre un pestañeo y otro, veo que hay algo que se adentra en la bañera, siento la penetración tan intensa.

Ya estoy muy excitada, mis pezones están duros y, aunque mis párpados apenas tienen tiempo para levantarse, mi garganta sí que lo tiene para emitir jadeos cada vez más y más rápido. Los labios de mi amante se ciñen a mi cuello con la misma pasión que le pone un quinceañero para hacer su primer chupetón… ¡Sólo que este chico sí que sabe hacerlo!
~ ¡Aahh! ¡Aahh!

Magníficas emociones recorren mi interior, siento el agua besándome mis labios mayores, acariciando la entrada de mi vagina, dando la presión perfecta sobre esa bolita que tenemos todas las mujeres y que hace que, al presionarla, nos retorcemos de placer.
~ ¡Aahh! ¡Aahh!
¡Dios que rico! ¡Quiero más! La lujuria me lleva a soltar mis manos del grillete que las mantenía bajo prisión. Agarro sus muslos bajo la tibia agua y clavo sus uñas con la misma fuerza con la que siento mi orgasmo llegar. ¡Me encanta!
~ ¡Sí! ¡Sí!
Me desato, mi cabeza gira de un lado a otro, me muerdo el labio, mi cadera se eleva de nuevo y el agua que me rodea empieza a chapotear por culpa de mis movimientos. ¡Me vengo, yaaaaa! máaaasssss duro, le pido sin dejarse de mover
~ ¡¡AAAHHH!!

Termino muy rico, salimos de la bañera y nos vamos a la cama, donde me sigue cojiendo montado en mí, mama mis pechos mientras los pezones siguen  duros y parados, es la primera vez en mucho tiempo que tengo este sexo sin restricciones con un hombre diferente, me obliga a ponerme en cuatro para penetrarme nuevamente, mientras me da ligeras nalgadas que  me calientan más, estoy a punto de explotar otra vez, mojando la cama con un orgasmo interminable, ¡¡AAAAHHHH!! que rico, mientras él termina dentro de mi, sin salirse de mi, caemos rendidos en la cama que esta toda mojada por mi venida.

Descansamos un rato, nos vestimos, salimos del motel y nos despedimos, sin una obligación, ni reproches, las dos horas  más calientes que he tenido.

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