La lucha por controlar al PAN

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Hace unos días, el ex gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, criticó duramente al aspirante a dirigir ese partido Marko Cortés, por considerarlo integrante del grupo de Ricardo Anaya, que según el ex gobernante poblano, era un grupo antidemocrático que pretendía adueñarse del partido y que representaba el continuismo pese a que ese grupo había llevado al PAN a la peor derrota de su historia.

           Moreno Valle, que aspiró a la presidencia del partido, declinó al ver pocas posibilidades de triunfo y aceptó figurar como candidato a la Secretaría General, en la planilla que encabezaba Héctor Larios, el aspirante del grupo contrario al anayismo.

          Hubo negociaciones entre esos dos grupos, el de Anaya y el de Larios, para no ahondar más las divisiones internas, dijeron y el acuerdo fue: formar una planilla con Marko Cortés, como candidato a presidente del partido y Héctor Larios, como candidato a secretario general. A Moreno Valle se le ofreció la coordinación de la bancada panista en el senado.

            Ese tipo de negociaciones que no han sido frecuentes en el PAN, no ha gustado a un importante número de panistas tradicionales, entre ellos el ex presidente de la república, Felipe Calderón Hinojosa, que  ni tardo ni perezoso, afirmó a través de su cuenta de twiter, que si esa planilla triunfaba, sería el final del partido.

            El PAN y el PRI, son partidos históricos que han representado las dos corrientes que en las etapas más importantes de nuestra historia, como la Independencia y la Reforma, se enfrentaron para conformar al país según la ideología que sustentaban: liberal y conservadora.

            El triunfo fue del liberalismo y hasta el inicio del siglo XXI, triunfó el conservadurismo, corrientes representadas en la era moderna, por el PRI y el PAN, respectivamente.

             La corriente izquierdista, surgió en los albores del siglo XX y hasta los años 80, no tuvo gran relevancia en nuestro país. La unificación del los partidos de izquierda, dio origen al PRD, que desde entonces ha representado a esa corriente, que ahora es representada por Morena.

               Acción Nacional, el partido de la derecha mexicana, desde su fundación por Manuel Gómez Morín, fue un partido que muy a su estilo luchó por la democracia. Abogados de renombre, como Efraín González Luna, Rafael Preciado Hernández, Gómez Mont e intelectuales de derecha como Luis Calderón Vega y otros, impusieron su sello en dicha organización.

              Fueron llamados “los apóstoles del voto” pues centraban su lucha en el respeto al voto que representaba la voluntad popular.

              Era un partido “de gente decente”, que realizaba actos de protesta dentro de la ley y que nunca llevaba a cabo asonadas callejeras.

               Vino el asunto de la nacionalización de la banca, por el presidente López Portillo y los grupos empresariales, que convivían en paz con el PRI-gobierno, rompieron esa relación y pretendieron conformar un partido político que protegiera sus intereses. Al vera que eso sería casi imposible, pues el gobierno priísta no lo permitiría, decidieron entrar en masa al PAN y adueñarse de ese partido.

                Y así lo hicieron, provocando la primera oleada de “neo-panistas” que invadió al partido blanquiazul y lo cambió totalmente.

                 La ideología siguió siendo de derecha, pero vista desde la óptica del empresariado mexicano. Y el partido blanquiazul empezó a ganar elecciones hasta llegar el año 2000, en que obtuvo la Presidencia de la República, con Vicente Fox, que proclamó a su gobierno, como de empresarios y para empresarios.

                   Los panistas hicieron un mal gobierno y en la primera mitad del sexenio, perdieron 50 escaños en el Congreso de la Unión y tuvieron que cometer un fraude monumental, para llevar a Felipe Calderón al poder, impidiendo la llegada de López Obrador que fue rebasado por menos de un punto porcentual en la votación general, gracias a los servicios que prestó al panismo, la “guerrera”, ahora en paz, Elba Esther Gordillo, líder del magisterio.

                Los dos sexenios en el poder, del panismo, cambiaron al país, pues esos gobiernos dejaron como herencia: un bajo crecimiento económico y una ola de criminalidad que todavía estamos padeciendo.

                Internamente el PAN se descompuso. Ganaron el poder y se vieron asediados por miles de oportunistas, sin conocimiento de su historia, sin conocimiento de su ideología, que iban para ver que sacaban. Como gobierno descompusieron al país, más de lo que ya estaba y en su interior descompusieron al partido, que ahora se disputan grupos antidemocráticos, que practican el continuismo, según acusaciones de ellos mismos.

              Pero ha surgido otra opción, que podría darles un susto a los que quieren el continuismo, aunque aparentemente lo ataquen: el nieto de Manuel Gómez Morín, que lleva el mismo nombre, pretende rescatar al partido fundado por su abuelo, uno de los más destacados intelectuales del siglo XX. El no entrará en ninguna negociación con los grupos que están haciendo alboroto: “Vamos a entrar a esa batalla y no vamos a entrar en acuerdos, que son arreglos cupulares para repartirse lo que hay”, acaba de decir. Haber qué pasa.

              Se dice por ahí, que en el próximo  ayuntamiento de Puebla, que será de Morena y que presidirá Claudia Rivera, la que estará al frente de la Seguridad en el municipio, será también una mujer. Su nombre es Karem Berlanga.

 Quienes la conocen dicen que es una persona muy versada en eso de seguridad y que seguramente hará un buen papel al frente de la dependencia.

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