Las esencias viajeras, crónica de Carlos Monsiváis sobre América Latina y la desigualdad

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Dos caminos paralelos de Latinoamérica, el de sus profundas tradiciones culturales, con sus ideologías y complejidad, pero al mismo tiempo su desigualdad son las premisas con las que Carlos Monsiváis construyó uno de sus últimos ensayos Las esencias viajeras, presentado la tarde del domingo 3 de marzo en la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería.

En el Salón de Actos, Antonio Saborit y Rafael Rojas, coincidieron en que este libro, editado por la Dirección General de Publicaciones y el Fondo de Cultura Económica, es una muestra de la lucidez y amplia visión que Monsiváis había alcanzado, no sólo como escritor mexicano, sino como ciudadano del mundo.

Un análisis del nacionalismo y sus relativismos, las andanzas literarias en nuestro continente, las referencias cinematográficas y la observación ácida de las ideologías, son los elementos que el escritor vuelve a obsequiarnos en estas páginas, descritas por los presentadores como el último gran texto de Monsiváis, quien aborda una perspectiva poco explorada de nuestros pueblos en los últimos dos siglos.

El historiador Antonio Saborit, director del Museo Nacional de Antropología, quien es autor del prólogo del libro, recordó que Monsiváis trabajó en este ensayo durante muchos años, teniendo la agudeza, la chispa y la gracia de su escritura.

«Carlos Monsiváis incorporó el periodismo a su trabajo, dedicando las horas extras de su semana laboral a pulir sus numerosos textos tanto de colaboraciones en periódicos como en eventos culturales».

Dijo que detrás de muchos de los ensayos de Monsiváis estaban los fantasmas de 30 diferentes versiones, siendo parte del código de trabajo del escritor el cumplir siempre y adaptarse a las fechas de entrega de las redacciones y las editoriales, descubriendo que a veces en el último minuto podía fijar la esencia viajera de una aseveración útil.

El periodismo le enseño a tomar a Monsiváis con un grano de sal su escritura diaria, pero además la necesidad de observar la vida en todas sus manifestaciones, aspecto que se ve reflejado contundentemente en sus libros».

Saborit aseguró que Las esencias viajeras contiene algunos de los fenómenos de Latinoamérica que se ligan a su necesidad absoluta de independencia, concluyendo este ensayo durante el año 2009, bajo la presión de su enfermedad e incluso corrigiendo en los últimos días el índice de la obra.

«Los nacionalismos, la izquierda, la revolución cubana, la literatura, son los elementos que se encuentran en este libro, donde también hace mención de personajes como Fernández de Lizardi, José Martí, Gabriela Mistral, Octavio Paz, Jorge Luis Borges, entre muchos otros. Monsiváis construye un mito social, siendo este libro una ilustrada noción del mundo que nos dice que el hombre no es una isla y su salvación puede estar al alcance de su mano».

El investigador Rafael Rojas, dijo que Las esencias viajeras funciona como una silueta, un retrato, pero a la vez un testamento de la obra de Carlos Monsiváis, siendo de entrada una historia política de América Latina desde la fundación de los estados, de sus ideas, sus sujetos, pero ante todo, una historia de la cultura.

«Todo eso es este libro, donde nos cuenta, por ejemplo, la trayectoria de un puñado de repúblicas y su tránsito a las guerras civiles, los esfuerzos por reformar los estados a través de la tercera generación de políticos como Benito Juárez, pero además se describen las dictaduras, revoluciones y populismos del siglo XX».

En este sentido, mencionó también el recorrido que hace Monsiváis por la revolución cubana y la entrada de la Guerra Fría, pero además de la crisis global que afecta a nuestro continente, todo ello a través de viñetas, describiendo las ficciones fundacionales, pero además hace una lectura de las vanguardias de los años veinte y treinta, compartiendo su propia visión sobre el grupo de Los contemporáneos.

Cuestiona el nacionalismo como un síndrome de la fundación republicana y la polarización entre proyectos liberales y conservadores y naturalmente le da mucho espacio a la Revolución Mexicana y los autoritarismos generados por otras revoluciones como la cubana, que propicio cierta homofobia, sería difícil reconstruir todo lo que aborda en este volumen, donde también hay una notable historia de la cultura de nuestros pueblos».

Aseguró que Carlos Monsiváis siempre fue un historiador que escribió sobre el pasado como si fuera presente, porque ante todo fue un cronista para quien esa galería de muertos celebres de nuestra cultura estaba conformada por seres vivos.

«Carlos debate con fuerza en este libro el mito del fin de las identidades, la historia y las ideologías y nos dice que no se puede entender a América Latina sin su contacto con el mundo, de ahí que en nuestro continente se propicien siempre las esencias viajeras».

Y añadió: «Tan sólo hay que leer las palabras con las que, con humor, Monsiváis termina el libro, y que titula A modo de epílogo, donde afirma: Una vez que termine la historia se impartirán cursos de espiritismo».

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