Los Estados Miembros del FIDA reiteran su compromiso de reducir la pobreza y el hambre de millones de personas del medio rural

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Roma.- Frente a un recrudecer del hambre a causa de los conflictos y del cambio climático, los 176 Estados miembros del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) reunidos en Roma, anunciaron este lunes un nuevo objetivo para sus contribuciones: un programa de préstamos y donaciones de 3.500 millones de dólares, destinados a reducir el hambre y la pobreza de decenas de millones de campesinos en los países en vía de desarrollo.

Este objetivo anunciado durante la última ronda de la Consulta sobre la Undécima Reposición de los Recursos del FIDA, posibilitará al Fondo ampliar de aproximadamente el 10 por ciento el volumen de su programa de préstamos y donaciones y al mismo tiempo, intensificar y mejorar sus operaciones en el período de tres años que va del 2019 al 2021.

Durante este período, el FIDA prevé que los proyectos y programas que respalda podrán ayudar a 47 millones de pequeños agricultores para que aumenten su producción gracias al acceso a la tecnología, financiamientos y conocimientos. Y a 46 millones tener un mejor acceso a los mercados. Además, 24 millones recibirán capacitación para desarrollar una mayor resiliencia a los efectos del cambio climático y los fenómenos meteorológicos extremos. También 12 millones verán cambios positivos en su nutrición y 44 millones podrán acceder a mejores condiciones económicas.

“Para alcanzar estos objetivos el FIDA intensificará su labor en los temas relacionados con el clima, la nutrición y las cuestiones de género, esferas que incorporaremos sistemáticamente en nuestra cartera”, declaró Gilbert F. Houngbo, presidente del Fondo.

“También dedicaremos un mayor esfuerzo a las cuestiones relacionadas con el empleo juvenil con objeto de enfrentar uno de los retos más urgentes que se presentan actualmente en el mundo”.

Houngbo añadió que este compromiso renovado de los Estados Miembros coincide con un momento decisivo. Las cifras divulgadas el pasado mes de septiembre indicaban que el hambre había vuelto a aumentar por primera vez después de 10 años y en 2016 afectaba a 815 millones de personas, 38 millones más que en 2015, a causa de los efectos del cambio climático y las crisis prolongadas.

En un momento en que los líderes mundiales han fijado el 2030 como plazo para poner fin al hambre y la pobreza, como parte de su compromiso hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), Houngbo destacó que hoy es más importante que nunca ampliar la gama de las iniciativas e invertir en el desarrollo a largo plazo.

“Creemos que al FIDA le toca jugar un papel fundamental, no solo como inversor sino también como intermediario de confianza, como recolector de la financiación destinada al desarrollo y como entidad con capacidad de innovación demostrada y dispuesta a divulgar sus conocimientos y experiencia especializada”, aseguró.

Houngbo subrayó además que las contribuciones de los Estados Miembros a la Asistencia oficial para el desarrollo (AOD) y que por cada dólar invertido el FIDA obtiene mucho más en confinanciación, generando un impacto positivo.

Entretanto aseveró que si el desarrollo continúa al ritmo actual, quizás no baste para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Por consiguiente, aseguró que el FIDA se embarcará en un ambicioso plan orientado a incrementar aún más el impacto de su labor de promoción, encontrando nuevas formas para aprovechar sus recursos, haciendo hincapié al mismo tiempo en aumentar la financiación proveniente de fondos nacionales y atraer recursos de otras fuentes, en particular del sector privado.

Las tres cuartas partes de las personas más pobres y hambrientas del mundo viven en las zonas rurales. El 90 por ciento de las contribuciones de los Estados Miembros se destinarán a países de bajos ingresos y a países de ingresos medianos bajos. Alrededor de un 25 por ciento a un 30 por ciento se invertirán en situaciones de fragilidad.

El FIDA es la única agencia de las Naciones Unidas e institución financiera internacional que se dedica exclusivamente a invertir en las zonas rurales para potenciar a los pequeños agricultores y a la población rural en general para contribuir al desarrollo sostenible.

Colaborando con los gobiernos, la sociedad civil, el sector privado y otros asociados, el FIDA incrementa las inversiones que contribuyen a la transformación económica y social de las zonas rurales.

Cada tres años, los Estados Miembros reponen los recursos que el Fondo utiliza para conceder donaciones y préstamos en condiciones favorables a los países en desarrollo.

El firme apoyo que le prestan sus Estados Miembros se demuestra porque el FIDA es la institución financiera internacional a cuya reposición contribuye la mayor cantidad de países, con más de 100 Estados Miembros de todas las regiones del mundo y de todos los niveles de ingresos, quienes aportan contribuciones y comparten la responsabilidad de financiar sus operaciones.

Desde su constitución en 1977, el FIDA ha recibido contribuciones de sus Estados miembros por un cantidad aproximada de 8.500 millones de dólares, las cuales permitieron financiar inversiones del orden de los 19.700 millones de dólares y movilizar otros 27.100 millones provenientes de asociados nacionales e internacionales.

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