jueves , abril 15 2021

Morena contra Morena

Adrián Salazar.-

 

Morena ha sacado el cobre. Desde su conformación como partido creyó que podría engañar a la gente y tratarla como párvulos que jamás descubrirían el flagrante engaño, pues se trataba de un “nuevo” partido político con los mismos cuadros de siempre, pero no sólo eso, sino que eran los cuadros que en su afán de insaciable ambición de poder político y económico emigraron de los viejos partidos a los que pertenecían a sabiendas de la avasalladora aceptación que tenía entre el pueblo mexicano con la única intención de continuar viviendo de la política, en el mejor de los casos y en otros era los personajes resentidos, los inconformes, los frustrados, los desechos de la clase política existente, en decadencia que se empeña en aplicarse a sí misma las dos últimas erres.

Ahora, a poco más de dos años con Morena en el poder, vemos como el invento se viene abajo por falta de solidez ideológica, falta de cuadros y de arraigo popular: ¿dónde están los más de 30 millones de personas que llevaron a Morena al poder? Se trato, pues, de un mero acto de efervescencia a causa de la inconformidad social, no de un apoyo genuino y con base social. La realidad lo demuestra. Ahora, entre los propios morenistas, que juraron “no mentir, no robar y no traicionar”, se atacan y agreden entre ellos por quedarse con las candidaturas a cargos de elección popular, lo que ven como su merecido botín personal.

Por ejemplo, integrantes del propio Consejo Estatal de Morena, con Mario Bracamontes González a la cabeza, advirtieron que su partido será derrotado el próximo 6 de junio, excusándose en que los perfiles para las alcaldías no son los adecuados y que el 90 por ciento de sus candidatos son ex morenovallistas, ex priistas y ex panistas. Vaya sorpresa (!?).

Los morenistas, que se desgarran las vestiduras cuando hablan de democracia y transparencia, han acusado a su propio partido en Puebla de “imposición”, tan es así que existen 54 procesos de impugnación ante Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, además de llamar a sus afines a emprender una resistencia para que las designaciones sean invalidadas. También acusan al dirigente nacional de Morena, Mario Delgado, de controlar su partido a través del ex priista Alejandro Armenta Mier. ¿No es pues, una contradicción, morenistas contra morenistas?

Este fenómeno, de cara a las próximas elecciones donde se elegirá a diputados federales, diputados locales y presidentes municipales, no es casual y resulta revelador. Pone de manifiesto el carácter oportunista de Morena y sus militantes que, a toda costa, buscan mantenerse en el poder político, aún sin haber movido un dedo a favor de la clase trabajadora a la que dicen representar y a quien nuevamente le pedirán el voto.

Para muestra un botón. La presidenta de la ciudad de Puebla ha sido calificada en varias ocasiones por distintas casas encuestadoras como la peor alcaldesa a nivel nacional. En los resultados más recientes publicados por A&E Research, sólo dos de cada diez poblanos aprueban su gestión, y no es para menos, los capitalinos fueron abandonados a su suerte ante los graves problemas como la contingencia sanitaria del Covid-19 que ha costado la vida alrededor de seis mil personas, tan sólo cifras oficiales; más de dos millones de personas han tenido que engrosar las filas del comercio informal ante la falta de empleo; más de 10 mil pequeñas y medianas empresas se fueron a la quiebra por falta de apoyo.

Apoyo para las familias humildes nunca hubo. En las colonias populares tuvieron que hacer frente a la pandemia aún en condiciones de hacinamiento, sin servicios como agua potable, drenaje o energía eléctrica; ni hablar de apoyos alimentarios o incentivos económicos para desahogar el pago de servicios en los hogares; tampoco hubo el apoyo adecuado para los enfermos de covid, ni espacios en hospitales ni medicamentos.

Además, cuando alguien salía a ganarse el sustento para llevar a sus familias auto empleándose, vendiendo cualquier cosa para ganar unos pesos, la represión policiaca fue implacable por parte de la Secretaría de Gobernación, innumerables operativos se realizaron para correr a los ambulantes de las calles a golpes y despojándolos de sus mercancías. En la ciudad de Puebla, Morena pasó del “primero los pobres” en el discurso al “duro contra lo pobres” en los hechos.

Este es el verdadero rostro de los perfiles morenistas. No buscan los cargos públicos para ponerlos al servicio del pueblo, sino por el contrario, para servirse de él. Su mezquindad es tanta que no les importa a quién deban quitar de su camino con tal de quedarse ellos en el poder. Es mentira que el partido en el poder político quiera atender las carencias y resolver los problemas de los pobres, ya tuvieron la oportunidad y no lo hicieron. Lo que verdaderamente les importa es saciar su hambre de poder, por eso ahora vemos a Morena contra Morena.

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