Morena y sus mentiras

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Adrián Salazar

En menos de una semana el ayuntamiento de Puebla, dirigido por Claudia Rivera Vivanco, ha hecho uso de la fuerza pública en contra de colonos humildes y adheridos al Movimiento Antorchista Nacional sin razón ni sustento legal alguno, lo que raya en un gobierno represor que sin mediar palabra alguna, avienta a los elementos de la fuerza pública para sus fines violatorios de la ley y, para remachar el clavo, hace uso de los medios de información para justificar sus arbitrariedades y engañar a la opinión pública con la “versión oficial”, haciéndoles creer que es correcto reprimir y agredir a los antorchistas, aunque eso vaya contra la ley.

            El primer caso se suscitó el día 22 de noviembre en la colonia Manuel Hernández Pasión, cuando un grupo de 50 porros encapuchados, con armas blancas y con maquinaria pesada, llegó a tratar de derrumbar las casas humildes, varias de ellas construidas con palos, lonas y láminas, pues se trata de familias humildes y de escasos recursos económicos que,  pobres y honrados, luchan día a día por construir un patrimonio para sus hijos. Lo peor del caso y, más grave aún, es que estos tipos estuvieron todo el tiempo bajo el manto protector de los elementos de Seguridad Pública, quienes no se movieron ni un ápice para defender a las familias pobres de la arbitrariedad del municipio.

            De acuerdo con los diligenciaros, se trataba de restituir un predio presuntamente invadido a sus “legítimos dueños”. Sin embargo, el predio donde se fundó esta colonia antorchista, hace tres años, fue comprado legalmente. Contamos con los documentos en caso de ser necesario que nos los pida alguna autoridad. Ítem más. Los datos del predio que el municipio pretendía “restituir”, con un grupo de choque, no coinciden con los del asentamiento urbano; es decir, sin saber, sin una investigación previa, con alevosía y de forma dolosa, el ayuntamiento fue a agredir a más de un centenar de familias humildes hasta la puerta de su casa con la clara intención de despojarlos del patrimonio que honradamente construyen día a día con el sudor de su frente.

            La acción no se concretó gracias al apoyo de los vecinos antorchistas que prestos mostraron su fraternidad y solidaridad para proteger al desamparado, cuanto y más que quienes a esas horas se encontraban en las casas era mujeres y niños, pues era una hora antes del mediodía. Sin embargo, de esto nada se dijo, por el contrario, según el periodista Juan Carlos Valerio, que con visceral objetividad se refirió a nosotros, afirmó con vehemencia que “los antorchistas defendieron a golpes lo que nunca ha sido suyo”, ahora resulta que él sabe más que quienes realizaron directamente el trámite de compraventa, pero de las violaciones a la ley cometidas por el ayuntamiento nada, de eso ni una palabra se dijo.

            El segundo caso se presentó tres días después. Fuerzas de seguridad pública, ¡vaya sorpresa!, acudieron a la escuela primaria “Escudo Nacional” para dispersar a vecinos que esperaban a que los funcionarios del ayuntamiento de Puebla, encabezados por el regidor José Iván Herrera, ¡también morenista!, salieran de las instalaciones en busca del diálogo para que sus demandas fueran escuchadas, pero habilidosamente los funcionarios huyeron por la puerta del estacionamiento mientras la fuerza pública cumplía su rol distractor.

Inmediatamente varios medios informativos salieron a dar eco a la versión del regidor, quien dijo que tanto él y sus compañeros habían sido retenidos por más de media hora en las instalaciones, lo cual es una absoluta mentira, y una burda maniobra para engañar a la gente sobre el problema de fondo: no tuvieron cara para escuchar los reclamos de los vecinos ante la ineficacia de la administración a la que pertenece.

Vayamos más lento. Eran alrededor de las 10 de la mañana cuando los antorchistas, padres de familia que tienen a sus hijos estudiando en esta primaria, con todo derecho arribaron a la misma, donde se llevaba acabo el acto protocolario por parte de los funcionarios para entregar aulas. Los antorchistas arribaron y no hicieron otra cosa que mostrar sus cartulinas donde plasmaron algunas de sus peticiones, esto mientras escuchaban a los oradores; sin embargo, fue hasta que el flamante regidor, Herrera Villagómez, recriminó la presencia de los padres de familia antorchistas, porque según él “su organización les miente y los manipula”, aquí fue donde los padres de familia le exigieron que dé respuesta a la problemática que se presenta en la región, principalmente atención al tema de la inseguridad, pues siendo ellos quienes padecen todos los días las consecuencias de la falta de seguridad, están cansados ser víctimas del hampa y con todo derecho exigieron a sus gobernantes que cumplan con su obligación. Esto, y no otra cosa, fue el disgusto del regidor morenista.

Cualquiera en su sano juicio habría esperado que, si no los iban a atender en el lugar ni escuchar sus demandas, por lo menos les dieran cita para otro lugar y otra fecha, pero no, los funcionarios prefirieron emprender retirada y esconderse en una de las aulas. Como muestra de sensatez, los padres de familia se retiraron a la vía pública, a la altura del acceso principal, en espera de que algún funcionario se dignara sino a resolverles, mínimamente a escucharlos. Nada de eso sucedió. Lo que nunca, llegaron elementos de la fuerza policiaca a tratar de retirar a los padres de familia mientras los funcionarios huían por la puerta trasera ¡esta es la respuesta del gobierno morenista a las demandas de los ciudadanos! ¡La fuerza pública, nada más que la represión!

Y otra vez, de eso nada se dice mediáticamente. La versión oficial dice que los antorchistas son los malos por exigir que se respeten sus derechos consagrados en la Constitución Mexicana, pero de los que permiten con su negligencia e ineficacia que se sigan cometiendo asaltos a transeúntes, a casa habitación, al transporte público, que se cometan homicidios, violaciones en las colonias populares no sólo del sur de Puebla, sino en toda la ciudad, de ellos nada se dice.

El pueblo pobre y organizado está consciente de sus situación, sabe que la justicia morenista llegará tras las calendas griegas, por tanto, no cejará en su lucha de que haya una sociedad más justa donde los funcionarios cumplan verdaderamente su función de servidores públicos y si ellos no pueden con la tarea, hay en fila miles de Antorchistas emanados de las entrañas del pueblo pobre y trabajador, quizá no sea del estrato de los intelectuales, pero si de los que saben y conocen perfectamente lo que al pueblo mismo le duele y cómo solucionarlo ¿o qué, funcionarios como el Doctor José Iván Herrera Villagómez “piensan” que la gente aún cree en Morena y sus mentiras?

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