Participan los Premios Nacionales de Literatura Joven Tierra Adentro de la Secretaría de Cultura en la FIL de Minería

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Se nombran millenials y no se cortan al admitirlo. Están ahí sentados, entre sorprendidos y un poco apabullados por las miradas que los centran, que intentan definirlos por sus rasgos, sus tics o sus acentos. Son los Premios Nacionales de Literatura Joven 2015, de la Editorial Tierra Adentro de la Secretaría de Cultura quienes van al encuentro de los lectores en las XXXVII Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería

Hay prisa por cederles la palabra a estos siete jóvenes que tienen mucho qué decir y poco tiempo, sin mayor introducción toma resueltamente la palabra, Alejandro Espinosa Fuentes, Premio Nacional de Novela Joven José Revueltas, por la novela Nuestro mismo idioma. “Durante un viaje a Saltillo con mi abuela, comencé a escribir esta novela. En ese viaje, ella comenzó a presentar ciertos síntomas que más tarde diagnosticarían un tumor cerebral”. Darse cuenta de que pronto dejaría de existir, le produjo el sentimiento espeluznante de la inexistencia. Recuerda cómo a Hemingway le inspiró un verso de John Donne, el título de su novela, Por quién doblan las campanas. En su caso, a punto de morir su abuela, juntos recitaron un verso del poema Suave Patria, de Ramón López Velarde.

Alrededor de ese sentimiento y de aquel verso, surgió una trama caótica que le llevó cuatro años escribir. Una historia sobre la debacle que es la existencia y el idioma que es la muerte.

Perdón por la tardanza, dice al micrófono José Luis Rico, pero me querían transar con una cuenta. Hace a un lado el contratiempo para empezar a describir su trabajo, cristalizado en el título Jabalíes, Premio Nacional de Poesía Joven: Francisco Cervantes Vidal.

Quería escribir un libro sobre la Ciudad de México desde la perspectiva de un fuereño venido de Ciudad Juárez. Buscando dar cuenta del desgarrón vital que esto supone, encontró que las formas estaban ya deslavadas, que el poema lírico de un yo sufriente era insuficiente ante lo que veía, por lo que incluyó, dos líneas discursivas que ampliarían el sentido y significado de la experiencia de la ciudad. Por un lado el tema de la esclavitud sexual que ocurre oscuramente, y por otro lado, el futuro distópico de una ciudad sumida en la miseria, como representante del futuro del mundo. Entre estos temas, las preguntas ¿qué es pasado?, ¿qué es futuro?, cómo la humanidad, obsesionada con el progreso y la utopía crea exactamente lo opuesto y que se refleja en el vacío que sentimos todos.

La forma se la debo a la generosidad de la editora Abril Blanco y a Tierra Adentro en general, por apostar por la literatura.

Con norteña soltura, Anaíd Varela, dice que lo suyo se trata de una deformación literaria, pues ella estudió ciencias políticas. Tuvo la ocurrencia de escribir una obra de teatro, misma que le dio el Premio Nacional de Dramaturgia Joven: Gerardo Mancebo del Castillo. A pesar de estar inspirada en la violencia quiso dar un giro catártico a lo que había vivido, a lo que le habían contado. Un día, un amigo que trabajaba en la morgue, la invitó a una autopsia. “Fue una experiencia muy fuerte, pero también bella y poética”, relata, con la velocidad de quien identifica claramente sensaciones y significados. No quería escribir sobre esta experiencia de la violencia con la mirada de quien da a conocer estos hechos en el mundo, sino inyectarle humor. Que sea, su obra, De tripas, corazón un refugio para las personas que han atravesado esa vivencia y dotarles de resilencia. Y responder cuestiones tan delicadas como: ¿qué es un crimen?, ¿qué es ser víctima y victimario?, ¿qué es ser inocente?

Partamos de un enunciado que abarca lo real: Todo retrato es pornográfico, mismo que es el título que presenta, Yunuen Díaz, Premio Nacional de Ensayo Joven: José Vasconcelos. Voz poderosa y decidida su participación va describiendo el comportamiento sexual de una especie de chimpancés que la llevó a reflexionar sobre la sexualidad humana expuesta en la fotografía contemporánea. Una serie casi interminable de preguntas sigue viviendo en nosotros, ¿qué es bueno?, ¿qué es malo?, ¿soy precoz?, ¿soy deseado?, ¿soy gay? Somos el homo photographicus, vivimos la obsesión por ver imágenes, de todo tipo, pero hay un marcado interés, un apetito voraz, diremos, por las que tienen que ver con la sexualidad, con el erotismo. La fotografía es el pretexto para hablar de lo que tiene que ver con nuestro mundo contemporáneo, advierte y finaliza.

A principios de 2012, Diego Olavarría viajó a Etiopía, fue un viaje nacido de lo que identifica como el síndrome millenial, el  del joven estresado que se va a hacer yoga, el del joven que no aguanta el trabajo, que renuncia y se va a viajar. Ubicada en el Altiplano, Etiopía le dio algo muy distinto del resto del África, para empezar, un clima frío.

Nada de selva, ni de animales exóticos, su atractivo, dice, son las reliquias culturales de más de dos mil años de existencia. De ese viaje nace El paralelo etíope, ganador del Premio Nacional de Crónica Joven: Ricardo Garibay. Libro que se divide en siete crónicas de variadas formas que construye una arquitectura verbal para pintar una ciudad con sus personajes, experiencias y sensaciones, crónica alejada de la que se hace para revistas o periódicos y que va reseñando restaurantes o miradores. La interacción por ejemplo entre el lujo y la pobreza. Marcar la diferencia con el turista al que sólo le interesa el mundo en la medida que es fotogénico. Se viaja mucho, dice, pero se observa mal si sólo se ven las posibilidades fotográficas.

Yo quiero hablar sobre problemas eternos, explica Franco Félix, autor de la novela Los gatos de Schrödinger, ganadora del Premio Binacional de Novela Joven: Frontera de Palabras/ Border of Words. No cree en que un escritor tenga que escribir de lo que ocurre a su alrededor o en su interior. Su novela trata de dos personajes, un doctor y su discípulo que aparecen en el desierto cada uno en una caja. No saben si están vivos o muertos, creen que avanzan en el desierto, pero puede ser que no sea así. Félix ha jugado con el experimento de los gatos de Schrödinger, que no saben si están vivos o muertos. Y lo hace con humor, porque esa es su apuesta para tocar el tema de la violencia, desde el abandono de los cuerpos.

Realidad histórica y ficción componen los cuentos de Gloria mundi, escrito por Noel René Cisneros, ganador del Premio Nacional de Cuento Breve: Julio Torri. Giran estos relatos en torno a la institución más antigua de Occidente, en la figura del Pontífice. Sigue siendo la misma institución, pero cuánto ha cambiado; ese juego de permanencias y transformaciones es la intención de este libro. Como lo es el poder hacer ficción lo histórico y buscar la humanidad del Pontífice, su vulnerabilidad, cómo aman, cómo duermen, las inquietudes, los temores de Pedro, de Juan XXIII, de los Borgia…” Decidí desarrollar narrativamente lo histórico, concluye el joven escritor.

Se ha sumado a lo largo de la presentación un público mayoritariamente joven, llegan con muchas preguntas buscando un diálogo con sus iguales, quizá esperanzados en que ellos tengan ya más respuestas a las inquietudes que comparten. Y todos nos vamos con ganas de más, de mucho más, pero sobre todo de leerlos y a tan sólo 60 pesos, es posible descubrir muchos mundos.

Noel René Cisneros, Gloria Mundi. Fondo Editorial Tierra Adentro-Conaculta. México 2015. Pp. 105.

Diego Olavarría, El paralelo etíope. Fondo Editorial Tierra Adentro-Conaculta. México, 2015. Pp. 150.

Yunuen Díaz, Todo retrato es pornográfico. Fondo Editorial Tierra Adentro-Conaculta. México, 2015. Pp. 129.

José Luis Rico, Jabalíes. Fondo Editorial Tierra Adentro-Conaculta. México, 2015. Pp. 82.

Alejandro Espinosa Fuentes, Nuestro mismo idioma. Fondo Editorial Tierra Adentro-Conaculta. México, 2015. pp. 186.

Franco Félix, Los gatos de Schrödinger. Fondo Editorial Tierra Adentro-Conaculta. México, 2015. Pp. 93.

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