Se avizora una histórica disputa por la gubernatura

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La dirigente nacional del partido Morena, Yeikol Polensky, declaró en forma contundente, que su partido luchará para revertir el fraude electoral, que según dijo, se cometió en Puebla en lo referente a la elección de gobernador del estado. Morena afirma que el triunfo fue de Miguel Barbosa, su candidato y no de Martha Erika Alonso, de la alianza De Frente por Puebla.

           Lo cierto es que ya se inició la guerra postelectoral en esta entidad, que es la que tuvo el mayor número de denuncias por violaciones a la ley durante el proceso del primero de julio y la única que registro hechos violentos graves, después de los comicios.

           La entrega de constancia de mayoría a la candidata de la alianza encabezada por el PAN, PRD y MC., no ha calmado las cosas, por el contrario, parece que se prepara una batalla de largo aliento y que grupos partidarios del partido de Andrés Manuel López Obrador, no reconocerán el triunfo de la panista.

          Por el lado de la señora Alonso Hidalgo, diversos organismos empresariales y de algunas organizaciones de la sociedad civil, han publicado desplegados de apoyo a su triunfo, como se hacía antes, pero por lo que se ve, esto ya no será suficiente y las autoridades electorales tendrán que intervenir para estudiar el caso, analizar las pruebas que se presenten y decidir en consecuencia.

          El asunto es complicado y es el único que ha venido a manchar un proceso electoral, que de acuerdo a opiniones de partidos y analistas, ha sido el que mejor se ha realizado en México.

          Empiezan a verse en automóviles particulares calcomanías condenando “el fraude electoral” y nos dicen que está muy activa una agrupación que dice luchar contra la reelección. Esto parece que se va a poner bueno.

            Hasta los priístas están de acuerdo, en que nadie imaginó, ni ahora, ni antes de esta elección, que el PRI se iba a desplomar en la forma en que se desplomó el pasado primero de julio.

            El Revolucionario Institucional, que gobernó durante décadas a este país y que lo acaparaba todo, desde la más humilde junta auxiliar, hasta la presidencia de la república, ahora no obtuvo ni una sola diputación federal en el estado de Puebla. Solo ganó una diputación local y 81 de los 217 municipios de la entidad, pero los que quedaron en manos de Morena fueron los más importantes y los que ganó el PRI están entre medianos y chiquitos.

             La clase política priísta fue desplazada casi en su totalidad y si los tricolores no hacen un gran esfuerzo para recuperar la unidad que empezaron a perder a raíz de la llegada del grupo salinista al poder, acabarán siendo una especie en extinción.

             Lo que se ha dado en llamar, el sunami morenista, está obligado a iniciar una nueva etapa en la vida del país. Por lo pronto ya se anunció el cambio de política económica, algo que debió haber hecho el PAN desde el 2000, pero en vez de eso, siguió con el neoliberalismo, pero cometiendo errores que agravaron las cosas y que nos dejaron, después de dos sexenio panistas, con una guerra interna llamada “del narcotráfico”; con un desplome de la economía, que nos llevó, en los tiempos del “presidente del empleo”, Felipe de Jesús, a tener un crecimiento inferior al de Haití, el país más pobre de América Latina.

            Vicente Fox se la pasó criticando a todos los gobiernos revolucionarios, afirmando que eran los causantes de más de 70 años de atraso. Y ahora ya no es del PAN y generalmente apoya a los gobiernos priístas que lo han sucedido. Haber que hace cuando López Obrador le quite la pensión.

             Perdieron ya su registro, los partidos Nueva Alianza y Encuentro Social. El PRD pasó a ser integrante de “la chiquillada” y los que quedan en pié, pudieron salvarse gracias a que obtuvieron  más del tres por ciento de la votación, gracias a las alianzas que formaron con partidos como el PAN, Morena y PRI.

               El PAN sostiene una guerra interna que a veces lo hace tambalearse; el PRD casi se extingue y el PRI está en su mínima expresión.

                Los priístas que fueron de la cúpula, aseguran que su partido sufrió una agresión interna, es decir, que desde las mismas entrañas del priísmo, se pretendió acabarlo. Y es posible……¿A quién se le hubiera ocurrido poner al frente de esa institución surgida de la Revolución Mexicana a un señor Enrique Ochoa Reza? ¿Quién desapareció a la CNOP? ¿quién eliminó como fuerza política importante a la CNC? ¿y quién o quiénes propiciaron el debilitamiento del sector obrero?

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