Se transforma la Fiscalía del Estado

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Siempre hemos dicho en este espacio, que para combatir con eficacia la inseguridad y la impunidad, se requiere reformar el sistema judicial vigente, porque la mejor policía del mundo, fracasa si no existen instituciones de procuración e impartición de justicia suficientes y eficientes.

           Al inició del sexenio 2010-2016, había setecientos agentes del Ministerio Público, entre distritales y auxiliares y ese número se redujo a solo setenta en toda la entidad. Los habitantes de pueblos y juntas auxiliares, tenían que ir a la cabecera judicial correspondiente, para presentar una denuncia por algún delito cometido, lo que implicaba gastos que no podían hacer y pérdida de tiempo, porque por el incremento de la carga de trabajo de agencias del ministerio público y juzgados penales y civiles, ya que en el Poder Judicial hubo también recortes de personal importantes, para “reducir el gasto corriente”, el personal de agencias del MP y de los juzgados, se veían agobiados por el exceso de trabajo.

           De ahí que se dijera que más del 90 por ciento de los delitos cometidos en agravio de los ciudadanos, no se denunciaba. El gobierno estatal lograba con eso, mantenerse en un falso lugar de seguridad en relación a las demás entidades.

            Bueno, pues eso se acabó. El gobierno interino de Guillermo Pacheco Pulido, pone en marcha hoy una reforma, verdadera transformación de la Fiscalía General del Estado.

             Todo el sistema de procuración de justicia sufrirá una transformación, al ingresar 600 elementos tanto de agentes, como personal de apoyo e investigadores, todos debidamente capacitados, para realizar un buen trabajo en la conformación de expedientes, investigar a fondo cada caso, a fin de que los jueces no tengan que poner en libertad a delincuentes reales, por falta de pruebas.

             Las reformas en el Poder Judicial, también ya están en marcha, pero corresponderá al próximo gobierno que encabezará Luis Miguel Barbosa, concluir ese trabajo, que el propio Tribunal Superior de Justicia, ha iniciado.

             Este es un paso de suma importancia para el combate real al crimen organizado o desorganizado, para dar tranquilidad a los ciudadanos, además de el reforzamiento de la vigilancia con la Guardia Nacional y con la capacitación adecuada de las policías estatal y municipales.

             Será en la explanada del Sistema Integral de Servicios, donde los nuevos elementos que se incorporan a la Fiscalía General del Estado, rindan protesta al medio día de hoy.

         El PRI estatal ha iniciado un juicio para expulsar a 36 militantes de ese partido, que en la pasada elección de gobernador se pasaron a Morena. Entre ellos están: el dirigente estatal de la CTM Leobardo Soto; la dirigente estatal de la Liga de Comunidades Agrarias Maritza Marín Marcelo; Marcela Barahona de la Rosa; el ex diputado Francisco Jiménez Huerta y hasta el ex candidato a gobernador para el periodo 2010-2016, Javier López Zavala.

          Antes de que el presidente nacional de ese `partido, anterior a Claudia Ruiz Massieu, decidiera expulsar a destacados priístas poblanos, nadie en la historia de ese partido había hecho algo igual. Se pensaba que la militancia partidista, y así es en realidad, puede afiliarse o desafiliarse de un partido voluntariamente. Como en las religiones: los católicos que salieron de esa religión y quieren volver, pues vuelven y ya.

               No le vaya a pasar a la dirigencia actual del PRI estatal, que está promoviendo estas expulsiones, lo que le pasó al anterior dirigente nacional que antes de que hiciera la expulsión legal, los presuntos expulsados, don Alejandro Armenta, don José Alarcón Hernández y don Fernando Morales, renunciaron. Hay que tener en cuenta que el proceso se lleva hasta tres meses para que se de una solución.

               Recordamos una anécdota que nos contó don Angel Baquero, ya fallecido, propietario del restaurante Puebla, donde estábamos abonados en nuestros tiempos de estudiante: Corrían los años cuarenta, cuando hubo una ceremonia medieval en la Catedral poblana presidida por el arzobispo que era hermano del que después lo sucedió, don Octaviano Márquez y Toriz.

              En esa ceremonia fue excomulgado un licenciado cuyo nombre no recordamos, que tuvo un serio conflicto con las autoridades eclesiásticas y la noticia apareció destacada en los periódicos de la época.

              Al día siguiente, apareció un desplegado en los periódicos en donde el excomulgado decía, palabras más, palabras menos: “Con bastante sorpresa de mi parte, me enteré ayer que fui expulsado de la religión católica, a la que por propia voluntad he dejado de pertenecer, hace ya mucho tiempo”.

              Muchos priístas salieron de ese partido por su voluntad, no fueron expulsados en ningún momento, entre ellos se encuentran personajes como Andrés Manuel López Obrador, Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo, y muchos más.

               Eso de las expulsiones, como de las excomuniones, ha dejado de usarse desde hace muchos años.

                Ni Vicente Fox, ni Felipe Calderón, ni Margarita Zavala, han sido expulsados del PAN. Simplemente se fueron a otro laso y colorín colorado.

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