Las principales bolsas de Asia y Europa registraron fuertes caídas este lunes ante el temor creciente a una recesión a gran escala, provocada por la intensificación de la guerra comercial tras los nuevos aranceles impuestos por Estados Unidos a sus principales socios. La reacción de los inversores fue inmediata y generalizada, con desplomes históricos en varios mercados.
En Asia, el índice Hang Seng de Hong Kong se desplomó un 13,22%, marcando su peor sesión desde 1997, durante la crisis financiera asiática. En Tokio, el Nikkei 225 cerró con una caída del 7,8%, mientras que Shanghái bajó un 7,34%, Taiwán un 9,7%, Seúl un 5,6% y Sídney un 4,2 por ciento. El derrumbe bursátil afectó a todos los sectores, desde la tecnología hasta la energía, sin excepciones.
Las repercusiones se extendieron rápidamente a Europa, donde las bolsas cerraron con fuertes pérdidas. París, Frankfurt, Londres, Madrid y Milán registraron caídas superiores al 4%, en una jornada marcada por la volatilidad.
La tormenta comenzó la semana pasada, cuando el presidente estadounidense Donald Trump anunció una ola de aranceles universales del 10% a todas las importaciones, una medida que entró en vigor el sábado. A partir del miércoles, se aplicarán tarifas más altas —del 20% para la Unión Europea y del 34% para China— en respuesta a lo que Trump calificó como años de “saqueo” comercial.
El presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró este lunes que está negociando con distintos países su política arancelaria y aunque prometió “acuerdos justos” descartó que vaya a haber una pausa mientras prosigue el diálogo.
“Literalmente todos los países quieren negociar. Si no hubiera hecho lo que hice en las últimas dos semanas nadie querría negociar”, dijo el líder republicano en el Despacho Oval en una comparecencia ante la prensa junto al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.
Netanyahu ha sido el primer dirigente extranjero en acudir a la Casa Blanca desde la entrada en vigor el pasado sábado de un arancel universal del 1 %, que irá seguido de gravámenes adicionales a partir del día 9 para aquellos países y regiones que tienen superávit comercial con EEUU.
En esa intervención conjunta, el líder israelí prometió de hecho eliminar los aranceles y barreras comerciales existentes y consideró que este paso “puede servir de ejemplo para otros que deberían hacer lo mismo”, pero Trump no aseguró que vaya a obtener una rebaja a la tasa del 17 % recibida: “Tal vez no. No olviden que ayudamos mucho a Israel”.
Trump citó también conversaciones con Japón. Con el primer ministro nipón, Shigeru Ishiba, dijo haber tenido este lunes una “muy buena conversación” al respecto, pero según el mandatario estadounidense no es el único que ha entablado un diálogo arancelario para cambiar la situación.
“Tenemos una deuda de 36 billones de dólares por una razón, y la razón es que lo permitieron”, dijo de sus antecesores en la Casa Blanca. “Así que vamos a hablar con China y con muchos países. Lograremos un acuerdo realmente justo y beneficioso para Estados Unidos, no un acuerdo justo para los demás. Esto es ‘Estados Unidos primero’”, señaló.
Según Trump, “habrá acuerdos justos”, aunque en algunos casos habrá “aranceles significativos”.
Trump aseguró no estar preocupado ante la posibilidad de que el cambio de política acerque a otros países a China: “Quieren estar en las manos de Estados Unidos, no en las de China”, afirmó subrayando su intención de no tolerar más que otros países, en su opinión, se aprovechen del suyo como en el pasado.







