“Un municipio no puede conseguir su legitimación ética, ni la justa paz social, sin el pleno respeto de los derechos de los trabajadores”: Edil de Izúcar

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El Presidente Municipal de Izúcar de Matamoros, Carlos Gordillo Ramírez, reconoció el trabajo que desde diferentes ámbitos realiza la gente del municipio; “Aplaudo el esfuerzo que diariamente realizan las mujeres y los hombres de Izúcar, y les reitero lo que ofrecí desde el primer día de mi Administración, mi Gobierno es y será siempre respetuoso del ejercicio de los derechos fundamentales de los trabajadores”.

En el marco de la conmemoración de la semana del trabajo, el Edil agregó: “reconozco su contribución a la productividad y al crecimiento de nuestra economía, y se debe gracias al esfuerzo de los trabajadores”. Dijo que el trabajo debe respetarse como tal en sí mismo: para quien lo da y para quien lo presta: en la iniciativa privada o en el gobierno; con justicia y con equidad.

“Nosotros estamos preocupados -desde la trinchera que nos toca que es el Ayuntamiento de nuestro municipio-, en el sentido de que los derechos de los trabajadores en Izúcar se respeten y que se tengan más oportunidades laborales.  Destacó que en Izúcar predomina el trabajo en el campo; “somos una región que se caracteriza por el trabajo de nuestros campesinos, quienes de sol a sol hacen sus labores en los cañaverales y en los sembradíos de maíz, cebolla y otros productos del campo propios de nuestro clima”.

Finalizó recordando que el trabajo es un derecho fundamental y un bien para ser humano, porque es idóneo para expresar y acrecentar la dignidad. El trabajo es necesario para formar y mantener una familia, y contribuir al bien común de la misma.

El trabajo es un bien de todos, que debe estar disponible para todos aquellos capaces de él. La “plena ocupación” es, por tanto, un objetivo obligado para todo ordenamiento económico orientado a la justicia y al bien común. Una sociedad donde el derecho al trabajo sea anulado o sistemáticamente negado y donde las medidas de política económica no permitan a los trabajadores alcanzar niveles satisfactorios de ocupación, “no puede conseguir su legitimación ética, ni la justa paz social”.