
Ante un auditorio al máximo de su capacidad, donde estuvieron presentes alumnos y docentes del Sistema Madero así como público en general, el Sr. Arnoldo de la Rocha y Navarrete dictó su conferencia «El Sueño Mexicano», en la que de forma amena y a través de entretenidas anécdotas narró su experiencia de vida que lo ha llevado a ser uno de los empresarios más exitosos de México.
El evento formó parte de la campaña «La Llama de la Esperanza», de tal forma que los fondos recaudados por concepto de entradas, serán destinados al programa de becas y al proyecto «Cambio de vida a personas desocupadas».
Durante su charla con los asistentes, que en su mayoría fueron estudiantes, Arnoldo de la Rocha afirmó que la clave del éxito es ser protagonista y no espectador de su propia historia, al comentar que el lugar dónde una persona nace no determina hasta dónde puede llegar.
Sin embargo, el socio y fundador de la empresa «Pollo Feliz» destacó que el dinero no da la felicidad, pues lo verdaderamente importante en la vida son aspectos intangibles. Por ello consideró que para ser feliz debe existir un equilibrio entre los bienes materiales, el amor, la familia y la paz interior.
«Uno de los grandes problemas de la actualidad es el obsesivo interés por el dinero: los políticos corruptos, los secuestradores, los ladrones… todos ellos se mueven por el dinero».
Por otra parte aseguró que efectivamente México necesita de recursos materiales para salir adelante, pero sobre todo, necesita que esos recursos estén en manos de mejores personas.
Nacido en una comunidad enclavada en la Sierra Tarahumara, Arnoldo de la Rocha lamentó que hoy en día siga existiendo el machismo que no nos deja avanzar como sociedad.
«Las mujeres en México ganan 17% menos que los hombres, desempeñando las mismas tareas (…) la humanidad posee dos alas: el hombre y la mujer, pero hasta que esas dos alas no estén en equilibrio, no podremos volar».
Al culminar su plática el empresario consideró que el secreto de la existencia es darle un valor agregado a todas nuestras acciones, definir por qué estamos dispuestos a luchar y descubrir para qué somos buenos.
«La verdadera alegría de la vida es luchar por un propósito considerado por nosotros mismos como importante. Yo estoy convencido de que todos estamos en condiciones de poner un granito de arena para hacer de este un mejor país», finalizó.



