Con la finalidad de que los pequeños no pierdan nuestras costumbres, maestros y padres de familia, del Jardín de Niños Profesora Ana María Arruel y de la Primaria José Mariano Jiménez, celebraron el día de muertos.
En el Jardín de Niños Profesora Ana María Arruel, maestras y padres de familia participaron recordando las leyendas del Nahual y de la llorona, así como bailables acorde a la fecha.
Una vez que culminaran con las representaciones de las leyendas realizaron un recorrido por las ofrendas que elaboraron los padres y maestros en honor a los pequeños y a la Maestra Ana María Arruel, sin olvidar el significado de cada uno de los elementos que consta la ofrenda.
De igual forma en la Primaria José Mariano Jiménez, madres de familia y maestros contribuyeron en la elaboración de diversas ofrendas, en la que no olvidaron a los 43 normalistas desaparecidos en Ayotzinapa en el estado de Guerrero.
En la que señalaron que es un acto sagrado y a su vez profano, por el simple hecho de ofrendar a nuestros muertos, a los que recordamos y con los que compartimos el pan, la sal, las frutas, el agua, los dulces (en el caso de los pequeños), el vino y cigarros (si eran adultos); y por supuestos no deben faltar los platillos favoritos del difunto.
Pero además, es un rito cargado de sincretismos, por estar conformado por una mezcla cultural entre el viejo y el nuevo Mundo, entre Europa y América, en donde los europeos aportaron algunas flores, ceras y veladoras, mientras que los indígenas le agregaron el sahumerio purificador, la comida y la aromática flor de cempasúchil.
Una ofrenda de Día de Muertos es vistosa por los colores de las flores, las calaveritas de dulce y el papel picado; de un aroma particular por la mezcla de los perfumes de la comida, el incienso, el copal y de nuevo las flores. Ofrendar en el Día de Muertos, es compartir con los difuntos; por ello, cada años miles de familias y en cientos de lugares de México se reaviva esta tradición.
Para que una ofrenda de Día de Muertos lo sea, en forma, debe tener varios elementos esenciales, como son las flores de cempasúchil, la sal, el agua, las veladoras, el incienso y el copal, entre muchos otros; todos ellos con un significado, historia y misticismo; por ello forman parte de la ofrenda. A continuación te enlistamos esos elementos y su significado.










