Los obispos de México decimos ¡basta ya»! no queremos más sangre, no queremos más muertes, no queremos más desparecidos, no queremos más dolor ni más vergüenza, compartimos como mexicanos la pena y el sufrimiento de las familias cuyos hijos están muertos o desparecidos en Iguala, Guerrero, en Tlataya, y que se suman a los miles de víctimas anónimas en diversas regiones del país, dice el comunicado de la Conferencia del Episcopado Mexicano.
Firmado por los obispos José Francisco Cardenal Robles Ortega, Arzobispo de Guadalajara y presidente del CEM, y Eugenio Lira Rugarcía, Obispo auxiliar de Puebla y Secretario General del CEM, el documento dice: nos unimos al clamor generalizado por un México en el que la verdad y la justicia provoquen una profunda transformación del orden institucional, judicial y político, que asegure que hechos como estos no se repitan.
«Vemos en esta crisis un llamado para construir un país que valore la vida, dignidad y derechos de cada persona, haciéndonos capaces de encontrarnos como hermanos».
Destaca el documento del CEM que en el año 2010 se hizo la exhortación pastoral «Que en Cristo nuestra paz, México tenga vida digna» en la que se advierte sobre el efecto destructor de la violencia, que daña las relaciones humanas, genera desconfianza, lastima a las personas, las envenenen con el resentimiento, el miedo, la angustia y el deseo de venganza, afecta la economía, la calidad de la democracia y altera la paz.
«Con tristeza reconocemos, continúa el documento, que la situación del país ha empeorado, desatando una verdadera crisis nacional, muchas personas viven sometidas por el miedo, la desconfianza al encontrarse indefensas ante la amenaza de grupos criminales, y en algunos casos la lamentable corrupción de autoridades, queda al descubierto una situación dolorosa que nos preocupa y que tiene que ser atendida por todos los mexicanos, cada uno desde sus propio lugar y comunidad».












