La mezcla mexicana de petróleo de exportación perdió 5,11 dólares en la semana financiera que concluyó el día 9 y cerró en 39,70 dólares por barril, lo cual sigue generando hoy preocupaciones respecto al futuro económico.
Por segunda ocasión en lo que va del inicio del año, el crudo mexicano cerró por debajo de los 40 dólares, piso que quebró el pasado 6 de enero.
Desde el 20 de junio de 2014, cuando el barril del hidrocarburo que exporta Petróleos Mexicanos (Pemex) llegó a 102,41 dólares -el mayor precio en todo el año- hasta el pasado viernes, la mezcla se ha desplomado 62,71 dólares; es decir, 61,23 por ciento de su valor.
La caída de los precios del crudo a nivel mundial ha afectado a varias economías que, como la mexicana, dependen de sus ingresos petroleros para mantener su presupuesto. Cerca de una tercera parte del ingreso federal se financia a través de los impuestos a Pemex.
Ante la merma en los ingresos por la baja en los precios del crudo y de continuar esa tendencia, el pasado miércoles el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, adelantó que el gobierno mexicano recurrirá a recortes del gasto público.
Ello, dijo, para evitar aumentos de impuestos o recurrir a un mayor endeudamiento.
Actualmente el precio del crudo mexicano se encuentra 39,3 dólares abajo del nivel mínimo fijado para 2015 en la Ley de Ingresos de la Federación, que fue de 79 dólares por barril. Esto significa que se ubica casi 50 por ciento por debajo de lo presupuestado.
El gobierno ha insistido en que los ingresos petroleros están garantizados, debido a la contratación de coberturas petroleras (una especie de seguro ante la caída de los precios), y que gracias a ello se puede asegurar un ingreso mínimo de 79 dólares por barril, conforme a lo establecido en el presupuesto federal para 2015.





