Bagdad.- El primer ministro iraquí, Haider Al-Abadi, partió hoy hacia Estados Unidos para una visita que tiene entre sus objetivos obtener más armas para combatir al llamado Estado Islámico (EI), justo luego de amplia reestructuración del Ejército.
Al-Abadi viajó en respuesta a una invitación del presidente norteamericano, Barack Obama, y se reunirá con varios funcionarios para discutir temas preocupantes para la seguridad de Iraq, en particular recabar medios para derrotar a los terroristas islámicos, indicó una nota de su oficina.
En su condición de comandante general de las Fuerzas Armadas, el mandatario destituyó ayer a más de 300 oficiales del Ejército iraquí como parte de un plan para reestructurar esa institución y hacerla más eficiente en el enfrentamiento a los peligros y en la protección de la seguridad nacional.
El Gobierno prevé solicitar una entrega significativa de armamento, además de buscar un acuerdo sobre una estrategia para expulsar al DAESH, acrónimo árabe de EI, de vastas regiones del país que aún controla, sobre todo en el noroeste limítrofe con Siria como Al-Anbar.
Desde la semana pasada, los enfrentamientos contra los extremistas se recrudecieron en esa demarcación occidental y en concreto en su capital, Ramadi, donde aviones de la coalición pro-estadounidense bombardearon ayer posiciones de los terroristas para detener la violenta reacción de éstos.
Respecto a Al-Anbar, el Primer Ministro insistió en proseguir la ofensiva contra una agrupación terrorista que consideró «rota y derrotada» y subrayó que ese territorio está en las prioridades del Gobierno.
El jefe del Gobierno tildó de gánster a los hombres del EI y lanzó una arenga a la población para que se una con sus tribus en la lucha por derrotarlos, a la vez que prometió dotarles de más armas y equipamiento bélico, parte del cual prevé conseguir durante su visita a Washington.
Fuerzas de seguridad y milicianos de la tribu Abid destruyeron ayer cuatro lanchas que trasladaban a miembros del EI que intentaban infiltrarse en el distrito de Al-Baghdadi por el río Éufrates, y el gobernador provincial, Suhaib al-Rawi, sobrevivió a un intento de asesinato en Ramadi.
La aviación aliada también destruyó gran número de tanques y otros vehículos blindados cerca de Mosul, la capital de la norteña provincia de Nínive, y en inmediaciones de la refinería de Baiji, la principal de Iraq.
Antes de viajar a Washington, Al-Abadi discutió con el nuevo jefe del Comando de Operaciones de Nínive, Najim Abdullah, los preparativos para liberar Mosul, tomada por extremistas del DAESH desde junio de 2014.
Por otro lado, la violencia fue patente este lunes en Bagdad debido a la detonación de un artefacto en el área sureña de Jisr Diyala, con saldo de cinco personas heridas, y otro en la zona norteña de Taji, que causó dos muertos y siete lesionados, todos civiles.




