Por fin se acabaron las campañas
Sin mayor interés se acabaron las campañas políticas en el estado y el país. La realidad es que la gente, los ciudadanos, ya no creen en esto.
La llamada fiesta cívica ya no atrae a la gente, dejó de atraerle hace mucho tiempo, ya no ve en los partidos y los políticos ninguna esperanza de cambio real.
Este proceso electoral ha sido uno de los más fríos que se recuerden, las campañas pasaron desapercibidas a pesar del bombardeo publicitario en radio y televisión, los ciudadanos dejaron de creerle a todo mundo, ya no hay credibilidad en partidos y políticos.
Como resultado de esto se prevé una baja votación, un elevado abstencionismo, a lo mejor llega al 60 por ciento, la verdad, no hay interés en votar, ya no significa una esperanza de mejoría en los ciudadanos.
También se prevé que en esta elección pierdan su registro algunos partidos políticos al no alcanzara el mínimo porcentaje de votos que establece la ley electoral, será positivo que desaparezcan lo que ya nada tienen que hacer, son grupos que manejan partidos como empresas privadas pero sostenidas con recursos públicos.
El poco interés de los ciudadanos se ve reflejado en la poca o pobre asistencia en las concentraciones, por ejemplo, el domingo el cierre de Morena afuera del Teatro Principal con sus cuatro candidatos por la capital, fue muy pobre en participación, no llegaron ni a 500 los asistentes, y eso que hablamos de un nuevo partido que dirige Andrés Manuel López Obrador, personaje que llegó a la cúspide, pero que en realidad su mejor momento ha pasado, no es lo mismo hace 10 ó 20 años, el mismo discurso ya no pega igual que antes.
Los candidatos del PRI y el PAN aun cuando se dice que son los más fuertes, sus promesas ya no impactan en las mayorías, eso de decir, “si votas por mi, yo te garantizo que todo va cambiar, vamos a luchar por mejores salarios, por más empleos, por más seguridad, vamos a combatir la corrupción”, ya no convence a nadie, y mucho menos a los grandes grupos de población que enfrentan la peor crisis que hayan tenido.
La gente ve a esos candidatos como mentirosos, ya no les tiene confianza, sabe muy bien que una vez que llegan al poder se olvidan del pueblo y se dedican a disfrutar el poder, recibir sus grandes sueldos y a aprobar reformas y leyes que les envíe el ejecutivo.
En México el juego democrático es farsa, mentira, el modelo sigue su curso, sus proyectos y políticas, de nada sirve que cada tres años se renueven las cámaras, si el modelo no cambia, si sigue el modelo depredador de libre mercado.
Si los procesos electorales fueran para que los ciudadanos decidan el rumbo del país, los cambios estructurales que deben de hacerse, esa sería una verdadera democracia, una real democracia en la que las sociedades toman las decisiones, por ejemplo, ponen y quitan funcionarios que no les cumplen mediante una ley de revocación de mandato.
Eso de que colmilludos políticos compitan una y otra vez por los cargos de elección no es mas que servidumbre al poder, candidatos a modo del sistema, candidato sumisos, obedientes al grupo en el poder, eso no es democracia, es más de lo mismo.
Lo peor es que los procesos electorales cuestan miles de millones de que son pagados por los ciudadanos, y de pilón tienen que pagar grandes sueldos a los diputados durante tres años a cambio de nada. Los llamados legisladores salen demasiado caros y no sirven para nada, sólo se dan la gran vida cobrando elevados sueldos que son una burla a los millones de pobres de este país.





