Bruselas.- Analistas y economistas coinciden hoy en que el tercer rescate financiero a Grecia, ascendente a 86 mil millones de euros, es un paliativo a su severa crisis económica pero nunca la solución definitiva.
Tales criterios se basan precisamente en las posiciones más comunes dentro de la Comisión Europea (CE) donde reina la incertidumbre luego de la dimisión del primer ministro griego Alexis Tsipras, las perspectivas de nuevas elecciones y si realmente el gobierno heleno aplicará las reformas a las que se comprometió a cambio del rescate.
Al ejecutivo comunitario no le preocupan las especulaciones sobre próximos vaivenes en la puesta en marcha de las medidas y los ajustes acordados entre Grecia y sus socios de la Eurozona, pero la portavoz comunitaria de Asuntos Económicos, Annika Breidthardt, recalcó que es necesario que se ejecuten con rapidez y tengan un amplio respaldo.
Bruselas recalcó que las reformas ya están pactadas y se pueden poner en marcha «ahora», al margen de los nuevos comicios, previstos en septiembre, y recordó que «la próxima ola de reformas importantes está prevista para octubre».
Para ese mes también está programado el primero control a las medidas aplicadas por el gobierno heleno, y de su conclusión positiva pende el inicio de las discusiones sobre la abultada deuda griega, que tanto la CE como el Banco Central Europeo esperan que supere el 200 por ciento en 2016.
Según declaraciones del presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, Grecia es y seguirá siendo irreversiblemente un miembro de la zona del euro.





