¿Habrá cambio real en los partidos?
La semana que terminó resultó interesante políticamente hablando, pues el PRI y el PAN, cambiaron a su dirigencia nacional y el PRD está en proceso de hacerlo. Eso alienta la esperanza de un cambio en las principales organizaciones políticas que en los últimos tiempos han perdido credibilidad ante los ciudadanos y hasta simpatías.
De hecho ha habido un rechazo a los partidos por el mal comportamiento de los políticos a quienes solo parece interesar sus altos salarios y el poder.
Ni los políticos ni los partidos a los que pertenecen, han sabido interpretar el sentir de los ciudadanos pese a que como no ha ocurrido en cincuenta años, el descontento y la inconformidad ciudadanas, se han hecho patentes por todos lados.
PRI y PAN, ya tienen nuevos dirigentes: Manlio Fabio Beltrones, dirigirá al PRI y Ricardo Anaya, al PAN.
El primero logró lo que parecía imposible, unificar a todos los grupos priistas como en los viejos tiempos.
El segundo, el panista Anaya, llamado el muchacho maravilla, es un buen orador, tiene carisma y ya reconoció que en el PAN, durante su estancia de 12 años en el poder federal, hubo corrupción, ofreciendo que la combatirá por todos los medios.
Lo que no reconoce es que la situación que vive el país, no es culpa del actual gobierno sino de los dos gobiernos que lo antecedieron y que curiosamente fueron surgidos de Acción Nacional.
Ellos recibieron un país en malas condiciones, por los dos gobiernos priistas tecnocráticos que les antecedieron (Salinas y Zedillo) pero fue la incapacidad política de los panistas, su soberbia y su engreimiento, la que llevó al país al desastre que actualmente se vive.
Anaya insiste en culpar a Peña Nieto, de la inseguridad y de la violencia, de la corrupción existente en el país, y del bajo crecimiento económico. Se olvida que fue en el gobierno de Vicente Fox, cuando se aceleró el desempleo y el decrecimiento en la economía, ¿no el candidato panista Felipe Calderón dijo en su campaña, que él sería el presidente del empleo? Pues no cumplió y por si fuera poco, desató la violencia con su pesimamente planeada, si es que hubo un plan de promedio, guerra contra el narcotráfico, que provocó más de cien mil muertos en su sexenio y más de treinta mil desaparecidos. Y eso afectó a los principales renglones de la economía nacional de lo que todavía se están sufriendo las consecuencias.
Los priistas que regresaron a Los Pinos en el 2012, han sido incapaces de defender al actual gobierno. Ni el comité nacional, ni los comités estatales, han hecho una defensa bien estructurada, con datos e informaciones creíbles, de que los responsables de la actual situación fueron los dos gobiernos anteriores y no el actual.
Manlio es la esperanza, para muchos priistas, de que las cosas cambien y de que el PRI, se vuelva no solo autocrítico, sino también un buen crítico.
El problema de panistas y priistas, es que los primeros han sido siempre de oposición y cuando han tenido el poder han fracasado rotundamente y los segundos han estado siempre en el poder y cuando los han mandado a la oposición, no saben defenderse ni criticar, porque ellos nunca critican al gobierno sea del partido que sea, porque “son institucionales” y nunca se critican a sí mismos, porque “son perfectos”.
Los perredistas están en proceso de cambio de su dirigencia nacional, pese a que no es tiempo de hacerlo, pero el actual dirigente, Carlos Navarrete, adelantó la renovación de la directiva, para renovar al partido, dijo.
El PRD, con 27 años de existencia, está sumido en profunda crisis existencial. Ha vivido pelando entre sí, pues la existencia de grupos, corrientes o tribus en su interior, no le ha permitido ni crecer, ni organizarse como una fuerza de izquierda bien constituida y fuerte.
Toda la fuerza de sus tribus, se les va en discusiones eternas y no en trabajo de construcción de un partido bien estructurado.
Llega a este año 2015 con una fuerza de izquierda surgida de su propio seno, que pone en peligro su existencia.
René Bejarano, uno de los líderes de una tribu fuerte llamada Izquierda Democrática Nacional, acaba de decir que el PRD no tiene un simple catarro, sino una embolia y que debe someterse a terapia intensiva.
El hecho de que el PAN reconozca que dentro de ese partido, muy cristiano y todo lo que se quiera, pero hay corrupción y que el PRD reconozca que anda mal, ya es un gran avance.
Y también lo es, el que el nuevo dirigente del PRI, Manlio Fabio, llame a los priistas a ser autocríticos. Porque lo que menos ha habido en el PRI, ha sido autocrítica, por el contrario, en ese partido todos son elogios: se elogia a gobernantes salidos del PRI y hasta algunos que no son del PRI, por eso de la institucionalidad priista; se logia a los dirigentes, se elogia a los candidatos, etc.
Hay pues signos alentadores de cambio en los partidos y eso debe renovar en la ciudadanía la esperanza de que la situación general del país tiende a mejorar.
Más de cinco mil personas se reunieron en Zaragoza, población de la sierra oriental de Puebla, en una asamblea convocada por el subsecretario de Desarrollo Social, SEDESOL, Juan Carlos Lastiri Quiroz, para analizar los avances de la cruzada contra el hambre en esa región.
Estuvieron contingentes de los municipios de Tlatlauqui, Libres, Chignautla, Ocotepec, Atempan, Ayotoxco de Guerrero, Zoquiapan, Zongozotla y Hueyapan, encabezados por sus respectivos presidentes municipales.
También asistieron delegados de la diversas secretarías del gobierno federal en Puebla, que trabajan en la cruzada contra el hambre en sus respectivos campos.
Fue un éxito esta reunión, en la que se dieron informes y se hicieron planteamientos que los funcionarios de cada ramo, tomarán en cuenta.
Antonio Gali Fayad, presidente municipal de Puebla, anda muy activo en las colonias marginadas de Puebla, a las que está dedicando una gran parte de su atención.
Al entregar, junto con su esposa presidenta del DIF municipal, aparatos auditivos a sesenta personas discapacitadas que los requerían, ofreció poner la mayor atención para satisfacer las necesidades de las personas vulnerables y para atender los requerimientos de las zonas marginadas del municipio.








