Agua para Puebla ¿de dónde?
Fue en los años 90 cuando el gobierno estatal intentó traer agua en bloque para la capital el estado de la cuenca Libres-Oriental y de la región de San Martín Texmelucan, la oposición de los pueblos hizo que los proyectos no continuaran.
Es partir de los años 70 cuando la ciudad de Puebla inicia su crecimiento desordenado, empieza a extenderse, para los ochenta ya había duplicado su población, en los noventa se extiende hacia el sur y norte, para el 2000 ya se había conurbado con varios municipios, hoy la ciudad está desbordada, pero sigue creciendo hacia todos lados pero más hacia el sur.
Por supuesto que es el agua la primera y más importante necesidad de la población, y entre más grande sea más necesita.
La ciudad ya no puede autoabastecerse de agua, sus reservas se están agotando, los mantos freáticos ya no reciben la recarga que necesitan, hoy se extrae más agua de la que se recibe. El valle de Puebla en donde se asienta la gran ciudad está siendo dañado por el crecimiento urbano e industrial, los pocos bosques que quedan están siendo eliminados, en su lugar se construyen más asentamientos humanos, más infraestructura urbana, más zonas comerciales, el libre mercado y el crecimiento poblacional están acabando el agua, el vital líquido ya no se filtra al subsuelo, ya no hay árboles que retengan el agua.
Así las cosas el panorama no es nada halagador, si continúa el crecimiento urbano, si esta mega ciudad rebasa los 4 ó 5 millones de ciudadanos en los próximos años se vendrá un serio y grave problema de agua.
Hoy la gran ciudad y zona metropolitana fácilmente supera los 2.5 millones de personas, o quizás ya se acerque a los 3 millones por el constante crecimiento. Con esa población ya se tienen serios problemas de agua, hoy el vital líquido se proporciona por tandeo, es decir, por porciones, por horas, ya no hay abundancia de agua para que en la redes circule las 24 horas, o por lo menos 10 horas, hoy hay colonias que sólo reciben una vez por semana y por una hora, eso las obliga a guardarla y darle mejor uso.
El gobierno del estado y el municipal ya deben estar planeando uno o más proyectos para traer agua a la capital de lugares cada vez más lejanos, lo que conducirá a conflictos con las poblaciones, las que se opondrán a que se lleven lo que consideran su agua.
Hoy la única agua que se trae a Puebla es la que proviene de la zona de Nealtican, municipio de la zona Ixta-Popo, cuando se anunció el proyecto el pueblo se levantó, se opuso, hubo participación policiaca, represión, detenciones, al final hubo un acuerdo para perforar algunos pozos y construir la red para llevar el agua a la capital del estado.
Este gobierno estatal ya no hará nada por este proyecto pues le queda menos de un año para terminar, será el siguiente, o el que le siga, el que tendrá que abordar el tema junto con el gobierno municipal.
Tiene que haber forzosamente un proyecto para traer agua en bloque a la capital antes de que el problema haga crisis por la expansión constante de la ciudad. Tendrá que ser un proyecto metropolitano, ya no sólo será la ciudad de Puebla la que lleve adelante el proyecto sino los municipios conurbados, entre todos deberán acordar lo que se va a hacer, lo que se necesita para dotar de agua a la gran ciudad, pero también para proteger el vital recurso.
Posiblemente vuelvan a retomar el proyecto de la cuenca Libres-Oriental y de San Martín Texmelucan, otro proyecto será Atlixco, ya más lejos será la región de Ciudad Serdán.
No hay que olvidar que hay varias regiones del estado que están vedadas, lo que quiere decir que no se pueden perforar pozos debido a que las reservas descendieron, por ejemplo en el valle de Tecamachalco ya no hay permisos de perforación, lo mismo que la amplia zona Mixteca, en donde el mayor problema es la falta de agua.
Como se ve, en el estado cada vez son menos las zonas o regiones que son susceptibles de explotación de agua, las regiones ricas en agua están desapareciendo, el cambio climático es un factor que ha incidido a que las reservas disminuyan cada año.
Los nuevos gobiernos deberán atender en forma integral este problema, es decir, no sólo desarrollar un costoso proyecto para dotar de agua a la gran ciudad, sino desarrollar políticas, programas, desarrollo de tecnología, fomento de cultura, para ahorrar, reutilizar y usar lo mejor posible el agua, los tiempos de derroche del vital líquido deberán pasar a la historia. El gobierno debe tomar control del agua y no entregarla a manos privadas, el agua debe ser un asunto de Estado, no de empresarios.
Pero no basta con eso, los nuevos gobiernos deberán planificar y ordenar el crecimiento urbano, no se puede seguir hasta tener una mega ciudad de 8 ó 10 millones de habitantes, o más, no se puede y no se debe porque sería como construir un monstruo de mil cabezas que devorará todo.
Si el modelo neoliberal no se ordena, si no piensa en los daños que están causando con tanto desorden, construirá un futuro muy complejo en el que el agua será el elemento más buscado y el más ausente.





