La iglesia católica ayer y hoy
En 1979 cuando el Papa Juan Pablo II visitó México muchos millones de mexicanos fueron a su encuentro, la fe era grande, y consideraban al Papa como el enviado de Dios, el pastor que cuida su rebaño, las ovejas, para que no se desvíen del camino.
Hoy, 36 años después, las cosas han cambiado, no mucho pero han cambiado la situación de la fe católica, y si bien este gran país sigue siendo católico, al menos eso se cree, la iglesia ha perdido fuerza, ya no es la misma de antes, ya no son los mismos fieles, muchos se han ido a otras iglesias, a otras religiones, las ovejas se han desviado del camino católico para buscar otras opciones.
Nada permanece igual, la sociedad se va moviendo, va cambiando conforme pasa el tiempo, la iglesia católica debió cambiar también para no perder a sus fieles, debió caminar con nuevas ideas, con cambios en su interior y exterior, debió abrirse más a la sociedad, ser más democrática, preocuparse y ocuparse por las clases más desprotegidas, hacer lo que le corresponde que es difundir las enseñanzas de Jesucristo, quien demostró su humildad escuchando a todos, no acumuló riquezas, ni cobró ni una moneda por sus enseñanzas, por sus sabias palabras y pensamientos.
La historia dice cómo la iglesia católica fue impuesta en México y toda Latinoamérica, los conquistadores llegaron de Europa, primero conquistaron con las armas, destruyeron una cultura o varias culturas que se desarrollaban, destruyeron todo lo que encontraron, despojaron de riqueza, se llevaron oro, joyería fina, los reyes de España recibieron cargamentos de oro, la Nueva España y toda Latinoamérica fueron saqueados.
Una vez que los pueblos fueron conquistados, dominados, controlados, vino la evangelización, vinieron los franciscanos, los frailes, los que venían supuestamente con un gran corazón a adoctrinar a “los indios” a hacerlos cristianos, o sea, después de los palos que les dieron los trataron como seres salvajes que nada sabían por lo que había que pacificarlos y enseñarles cosas buenas, las quitaron su lengua original y les impusieron el español.
Esto fue hace más de 500 años cuando la iglesia católica en sus estatutos y leyes aplicaba la santa inquisición a toda persona que atentara contra los principios del catolicismo, a esas personas se les consideraba herejes, enemigos de Dios, por lo que eran sometidos a juicio, pero eran juicios que siempre perdían los acusados por lo que eran llevados a la hoguera, eran quemados vivos.
Esa era la iglesia que difundía las enseñanzas de Jesús, por un lado el amor, por otro la hoguera para los que desobedecían, amor y fuego, esa era la consigna de la iglesia.
Hoy la iglesia católica pierde fuerza, miles, millones de ovejas, se salen del camino para buscar otros caminos, otras iglesias, que los orienten mejor, que les enseñen el legado de Jesucristo para ser mejores seres humanos, para que prediquen el amor, la verdad y destierren el odio, la venganza y ambiciones, por eso se han ido y se siguen saliendo del catolicismo.
En los últimos tiempos la iglesia católica, o más bien, muchos de sus miembros, han cometido delitos que deben castigarse, la llamada pederastía, un fenómeno que creció en los últimos años, sin que la jerarquía católica haya intervenido directamente retirando facultades para ejercer el sacerdocio a los culpables y presentando las denuncias penales ante las autoridades civiles, nada eso ha hecho la iglesia, muchos de los que han cometido este delito siguen oficiando misas, o por los menos nadie los molesta si es que les fue retirado la facultad sacerdotal, la iglesia ha guardado silencio.
Algunos sacerdotes han declarado abiertamente que cuando están en las iglesias son sacerdotes al servicio de Dios, y como tal cumplen, pero fuera de ellas son hombres como cualquiera con todos los derechos y libertades.
Por esto y por muchas cosas la iglesia católica pierde fuerza, un ejemplo claro de esto es el descenso en la vocación sacerdotal, son contados los seminaristas que se preparan para ser sacerdotes, en Puebla, no llegan ni a 200 los jóvenes que estudian esta carrera.
Las autoridades eclesiásticas aseguran que sólo en el estado de Puebla suman por lo menos 4.5 millones de católicos, habría que ver en la realidad cuántos son, cuántos son aún seguidores del catolicismo.
La iglesia católica no es la blancura de las finas telas que usan las autoridades eclesiásticas, obispos, arzobispos, cardenales, etc., tampoco sus residencias en exclusivos fraccionamientos, tampoco sus joyas que llevan puestas, tampoco los autos de lujo en que se transportan, tampoco las finas y delicadas manos que tienen porque ninguna labor manual hacen. La iglesia debe ser humildad, amor, sencillez, encuentro con Jesucristo, amor y apoyo por los pobres, los enfermos, los olvidados.
La iglesia debe ser como el agua, transparente, cristalina, limpia, buena, dulce, no debe de estar en castillos y construcciones monumentales, simplemente en lugares dignos porque dignidad es lo que debe buscar, paz, bienestar y concordia para los humanos.
El papel de la iglesia no es político ni económico, los pastores deben caminar y vivir con el pueblo, si predica las enseñanzas de Cristo debe ser como él. Jesucristo nunca tuvo lujos, ni cobró una sola moneda, vino a amar, a divulgar el amor, la paz, la fe y la esperanza de un mundo mejor, eso debe hacer la iglesia, ese es su papel, su compromiso.










