Seguridad, fuera de control
A medida que pasa el tiempo, los años, a medida que crece la población, se complica el tema de seguridad, el problema crece en cada una de las 32 entidades del país.
El gobierno, los gobiernos, destinan grandes recursos públicos al tema de seguridad, cientos y miles de millones de pesos para la compra de armas, patrullas, cámaras, equipos, contratación y capacitación de personal, instalaciones, etc.
El país está lleno infraestructura de seguridad, desde el gobierno federal hasta las juntas auxiliares hay seguridad en todos los sentidos. Aparte, por supuesto, está el ejército mexicano que tiene una infraestructura muy grande y que le cuesta a los mexicanos muchos miles de millones de pesos al año.
No se sabe con exactitud cuánto del presupuesto de egresos del gobierno federal, de los gobiernos estatales y municipales, se destina a la seguridad, pero es mucho dinero, son miles y miles de millones de pesos.
Ofrecer seguridad a los mexicanos cuesta mucho, a la seguridad le dan un papel prioritario, se le dedica muchos presupuesto, cuando prioritarios son el medio ambiente, educación, la salud, el campo, empleo, y alimentación, sin embargo, a estos sectores se les dedica menos presupuesto.
Sin embargo, ese alto costo en seguridad no se traduce en protección para los ciudadanos, para hogares, empresas, escuelas, etc., se gasta mucho para no defender casi nada, los ciudadanos y sectores sociales son víctimas de la delincuencia todos los días y en cada hora, los reportes y las denuncias son constantes, muchas más que no se hacen porque saben que no hay respuesta ni solución. La ola de homicidios es enorme, muchos miles cada año.
El aparato de seguridad es muy grande pero es dominado por la delincuencia, de nada o de poco sirven tanto armamento, tanto personal de seguridad, tantos funcionarios, tantas patrullas, tantas, cámaras, tantas cárceles, tantas instalaciones, si los hechos delictivos se repiten todos los días y a toda hora, la delincuencia ya le tomó la medida a l sistema de seguridad, ya resulta débil e inofensivo para los delincuentes, y muchas veces la delincuencia es apoyada por algunos malos funcionarios.
Por ejemplo, los delincuentes son capaces de asaltar a un banco a plena luz del día y nadie los detiene, se llevan los cajeros automáticos con facilidad, a los clientes que retiran fuertes sumas son alcanzados apenas salen de los bancos, y la policía ni por enterada, o se hace que no ve nada, los autos los abren y se los llevan con mucha facilidad y nadie se entera, los robos de combustible son todos los días y en grandes cantidades, los ductos de Pemex so perforados todos los días y nadie lo impide, ya nada más falta que la Secretaría de Seguridad Pública sea asaltada.
Entonces ¿para qué tenemos un costoso sistema de seguridad si no funciona? Si los ciudadanos y empresas están en manos de los delincuentes, por esto es que surgieron los grupos de autodefensa en la costa del Pacífico al ver que el gobierno ya no los protegía. En Puebla no hay aún grupos de autodefensa pero los ciudadanos se organizan para protegerse, para lo que utilizan diversos sistemas, hoy ya es común ver en las colonias letreros de advertencia a los delincuentes.
La sociedad se está cuidando sola, al gobierno le entrega vía impuestos muchos miles de millones de pesos para seguridad pero de poco le sirve porque se siente insegura, por lo que tiene que gastar más para auto protegerse.
La inseguridad ya es tema de todos los días, es generada por un sistema caduco, ineficiente e incapaz, un sistema que como centro tiene la plusvalía o ganancia, se trata de un sistema empresarial para el que lo fundamental es hacer dinero a costa de lo que sea, por ejemplo si para lograr cien gramos de oro es necesario derribar un cerro con cientos o miles de árboles, o contaminar un río, lo hacen.
Para el mismo sistema es un gran negocio la compra de equipo de seguridad, armas, alarmas, construir edificios, a ellos, los que gobiernan, se les queda un alto porcentaje, la inseguridad les deja buenos dividendos.
La delincuencia crece por el desempleo y los bajos salarios que el sistema genera, en un modelo en el que todo se vende, los ciudadanos en general necesitan dinero todos los días, los grupos de desempleados y subempleados para hacerse de dinero solo tienen dos opciones: irse del país o entrar a la delincuencia, ellos tienen que vivir, tienen que alimentar a sus familias, dar escuela a sus hijos.
Por supuesto, miles de desempleados se van a la informalidad, a la economía informal, hoy suman muchos miles que están así, eso les genera algunos ingresos, pero están a la deriva, presionados por la autoridad, por los dirigentes, de este sector muchos le entran a los actos delictivos, la actividad informal es un caldo de cultivo para la delincuencia.
La situación se complica día con día, los actos delictivos son constantes, los medios los registran cada 24 horas o antes, el aparato de seguridad es rebasado, incluso, de ahí mismo salen malos elementos que aprovechan las armas que tienen y el adiestramiento que recibieron.
Se necesita un cambio de rumbo, un cambio de dirección, un cambio de sistema, un cambio político, el vigente dejó de funcionar hace tiempo, ya no es capaz de dirigir este país, en materia de seguridad y economía es un desastre.





