Fernando Javier Incháustegui Calderón
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El termino de vulnerabilidad está tomando mayor fuerza en diversos círculos intelectuales y gubernamentales. Normalmente es utilizado para referirse a aquellas comunidades, familias o individuos cuya situación se encuentra en una delgada línea entre la lucha diaria para satisfacer sus necesidades básicas y entrar al nada alentador grupo de pobres en nuestro país.
Dentro de este sector podemos encontrar a las personas de la tercera edad; la población indígena; las madres solteras; los niños, las personas con discapacidad, las personas con enfermedades mentales, las personas con VIH/SIDA, los trabajadores migrantes, las minorías sexuales y las personas detenidas. Según datos del CONEVAL, en 2014 había un 72.4% de la población nacional que presentaba al menos una carencia social; esto implica que en nuestro país, 86.8 millones de personas son considerados vulnerables.
Dentro de estos sectores que conforman los grupos vulnerables en México, hay grupos particularmente vulnerables, destacando principalmente los niños; de acuerdo con los datos del CONEVAL, entre 2010 y 2014 los indicadores de población no pobre y no vulnerable entre las niñas, niños y adolescentes es de 16.9%; 16.4% y 17%, respectivamente; es decir, no hay cambios relevantes en las condiciones de vida de la niñez, la cual representa el futuro de nuestro país.
Por lo que respecta a las carencias claves que generan una esfera de vulnerabilidad social, se encuentra en primer lugar la asistencia social, hay 70.1 millones de personas en esa condición, lo cual representa al 58.5% del total nacional; en segundo lugar se encuentra la carencia por acceso a la alimentación, pues en 2014 el indicador se ubicó en 23.4% de la población nacional lo que representa un incremento de 600 mil personas más respecto de la pasada medición; en tercer lugar se encuentra la carencia por acceso a servicios sociales básicos en la vivienda (drenaje, agua, etc.), con un indicador que en 2014 se ubicó en 21.2% de la población, y que representó un incremento de 500 mil personas que enfrentan tal carencia. Indicador que por lo demás resulta inexplicable, sobre todo ante las multimillonarias inversiones que se supone se llevan a cabo en los estados y municipios, con el financiamiento del Ramo 33.
Vulnerabilidad social: la nueva realidad.
En los noventa vivimos unos años donde se destaco el éxito logrado en la estabilidad de precios, pero no se observa un crecimiento económico sostenido y su ritmo está todavía lejos del que caracterizó al período de posguerra. Esta estabilidad genero expectativas en lo macro, sin embargo, en lo micro, en lo interno, la situación era totalmente diferente; el desempleo se encuentro en dos dígitos, el ritmo de reducción de la pobreza decayó en comparación a las décadas previas, principalmente de los ochenta y se amplió la brecha de la distribución del ingreso.
Dentro de esa realidad social que vivimos, donde a nivel internacional el país vivía una imagen de gigante de América Latina y con grandes expectativas de crecimiento; en el mercado interno la situación era otra, y la pobreza se empezaba a desfragmentar entre quienes se encontraban en esta situación y aquellos que se encontraban en un nuevo sector: la vulnerabilidad.
México interno vivía un aumento de la indefensión y de la inseguridad para una gran mayoría de personas y familias de ingresos medios y bajos, las que experimentan una notable exposición a riesgos especialmente en las áreas urbanas. Situación que pese a los miles de millones de pesos invertidos para la superación de la pobreza e innumerables cambios en la política social y sus programas contra el combate a la pobreza; dos décadas después seguimos viviendo en un país con la mayoría de su población pobre y un tanto más en un estado de vulnerabilidad social, es decir, a un paso de ser pobres.
La vulnerabilidad social es el resultado de los impactos provocados por el patrón de desarrollo vigente y las ineficientes políticas de carácter social y de desarrollo implementadas en estas últimas décadas, pero también expresa la incapacidad de los grupos más débiles de la sociedad para enfrentarlos, neutralizarlos u obtener beneficios de ellos.
La vulnerabilidad se ha constituido en un rasgo social dominante en nuestro país. Los impactos provocados por el sistema económico mundial y la globalización en todo el entorno de desarrollo han dejado a los grupos de bajos ingresos y a los sectores medios expuestos a elevados niveles de inseguridad e indefensión. Hoy se recrudece la pobreza y la mala distribución del ingreso, que ha generado la delgada línea entre la vulnerabilidad y la pobreza.




