Para que dé resultados una medida debe prepararse con tiempo, bien planeada y pensada, las cosas a la carrera no funcionan, y el 2018 está a la vuelta de la esquina.
Es que se ha dicho que en la elección del próximo año, (quizás la elección más importante desde que el PRI llegó al poder en 1929) las fuerzas de izquierda podrían ganar a la derecha, hacerla a un lado para siempre.
Todo es un proceso, todo va caminando y transformándose con el tiempo, nada se hace de la noche a la mañana. Primero es la semilla que se siembra, si es bien cuidada, brota, crece, da fruto, y este será excelente si hubo suficiente agua y buena tierra que le acompañe.
Esto mismo pasa con los procesos sociales. En México el levantamiento armado por la independencia se preparó por años, los insurgentes prepararon el camino, recorrieron el país, organizaron y prepararon grupos, adquirieron armas, pero sobre todo prepararon lo que harían en el país una vez proclamada la independencia de México. Cuando el cura Hidalgo hizo el llamado a los mexicanos en Dolores Hidalgo, ya todo estaba armado, preparado, había líderes, insurgentes, los que dirigirían el movimiento, y miles de hombres armados preparados para el combate.
Debe tomarse en cuenta el enorme esfuerzo que hicieron los independentistas de esa época cuando México era un país incomunicado, con muy pocos habitantes, un país casi en el silencio, deshabitado, pero con un grupo de insurgentes muy capaces.
Habrían de pasar cien años para que se diera el segundo gran movimiento armado, ahora para acabar con la dictadura porfirista. También por años un grupo de valientes e inteligentes revolucionarios prepararon el escenario para lanzarse a la batalla.
Para entonces el único medio de comunicación era el ferrocarril pero apenas iniciaba, de modo que muchos viajes de los revolucionarios fueron a caballo, existía ya el telégrafo y el teléfono pero sólo en algunos puntos importantes.
Hoy los líderes, los políticos, tienen el mundo en sus manos con las modernas comunicaciones, la diferencia es abismal con las condiciones de los primeros movimientos.
Hoy también por lo mismo se requiere, que desde hace tiempo se haya preparado un proyecto, un plan de lucha, no para levantarse en armas porque ese ya no es el camino, sino una estrategia, un proyecto de nación y un ejército de mexicanos para que por la vía democrática se llegue al poder, al cambio de sistema político y económico.
En México hay mucha inconformidad por todo lo que está sucediendo, pero todo se reduce a protestas, a foros, conferencias, marchas, declaraciones de partidos políticos, de dirigentes, pero nada se concreta.
En México hay cientos y miles de organizaciones sociales y políticas, todas luchan por separado, todas tienen sus estrategias de lucha, sus ideales y principios, y así llevan decenas de años, y si así van a seguir, pues nada se va a lograr, nada va a cambiar para bien en este gran país.
Si analizamos un poquito, falta más o menos un año para la elección del 18, el movimiento ha empezado por todos lados, políticos que ya se promocionan para buscar una candidatura, el proceso electoral formal empecerá en unos meses.
Si ya se inició el proceso ¿en dónde está la fuerza de las organizaciones sociales y políticas que va a enfrentar la elección federal? ¿en dónde está el proyecto de nación que se tiene para cambiar las cosas? ¿en dónde están los líderes que van a dirigir el movimiento? ¿a cuánto asciende el número de activistas y luchadores sociales que van a votar por el nuevo proyecto de país?
Nada se sabe, todo son declaraciones y declaraciones, se habla de alianzas tradicionales, de que el PRI se seguirá con el Verde, que el PRD se sumará nuevamente al PAN, que MORENA va sola, que los demás partiditos se suman al PRI o al PAN para conservar sus registros y seguir viviendo del presupuesto, es lo mismo que se ha dicho siempre, y el resultado es el mismo de siempre, la derecha se declara triunfadora de la elección.
SI esto va a seguir así, pues nada cambiará y el primer domingo de julio del 2018 la derecha seguirá en el poder, nada habrá cambiado en México.
Para desplazar a la derecha, para enfrentar al gran poder económico y político, se necesita otra gran fuerza integrada por millones de mexicanos que se encarguen de esa gran tarea, pero ¿pero en dónde están? Si esa fuerza está dispersada y desorganizada por todo México, pues nada se va a lograr.
Si los mexicanos no están preparados para el cambio, si no hay un proyecto nacional, si no hay líderes que encabecen el movimiento, pues nada va a cambiar y el 18 será el continuismo del sistema.
Todo es un proceso, todo lleva su tiempo, y para que en México esté preparado el terreno para el cambio, se debió haber empezado hace tiempo.
Las semillas si están en buen suelo y suficiente agua llevan su tiempo para brotar, su tiempo para crecer, su tiempo para dar fruto.







