HIPÓLITO CONTRERAS/
Aunque hasta ahora en la primera ronda de revisión del TLCAN se destacan coincidencias entre representantes de México, Estados Unidos y Canadá en el capítulo agropecuario, expertos en el tema recomiendan al gobierno mexicano tener cuidado cuando llegue el momento de discutir lo referente a los organismos genéticamente modificados, mejor conocidos como transgénicos, afirmó Guillermo Correa Bárcenas, analista.
Se habla también de que se acelerarán los trabajos con el objetivo de contar con algo para principios de 2018, lo que está por verse.
Sostiene que México no se debe comprometer a adherir el Acta de 1991 porque “se afectaría a los pequeños y medianos campesinos que vuelven a sembrar las semillas que cosechan y promueven la biodiversidad de vegetales intercambiando las mismas con otros productores.
Explicó que el acta UPOV 1991 acepta, por otra parte, la doble protección de las plantas como nuevas variedades vegetales y como inventos patentables, lo que afectaría a la agricultura mexicana en general.
Se debe impedir que bajo la exigencia de pruebas científicas se alteren los principios de prevención y precaución reconocidos en el Protocolo de Cartagena sobre Bioseguridad de los Organismos Vivos Modificados reglamentario de la Convención de Diversidad Biológica.
La exigencia mencionada, advirtió, permitiría el patentamiento de semillas transgénicas y la exigencia de prueba científica, anulando el principio precautorio, lo que sólo beneficia a Monsanto, Bayer, Dupont y Syngenta, que controlan más de la mitad del mercado internacional de semillas y más del 90 por ciento de las semillas transgénicas”.
Indicó que la doctora Alicia Puyana Mutis, de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, sede México, considera que el riesgo más grande que enfrenta México en esta etapa de renegociación del TLCAN es la incertidumbre y la falta de definición del señor Trump.
Señaló que de acuerdo a estudios sobre el TLCAN que apuntan que no ha sido Estados Unidos. el perjudicado, en todo caso México ha tenido pocos beneficios o estos se han concentrado en unos pocos sectores industriales, especialmente en aquellos que tienen una inversión extranjera fuerte, que son intensivas en capital foráneo y en alta tecnología.
Afirma la investigadora que las negociaciones deben primero plantear cuál es el interés nacional, cómo queremos que se desarrolle México, con qué tipo de empleo, con qué tipo de organización y solidaridad social; y después ver los acuerdos comerciales cómo encuadran en esa satisfacción del interés nacional. Primero hay que resolver estos puntos, y con base en ello, definir el TLCAN que queremos. No al contrario.
Correa Bárcenas indicó que de acuerdo con el secretario de Economía, Idelfonso Guajardo, las tres áreas de preocupación por la parte mexicana tienen que ver con la pretensión estadounidense de revertir el déficit de su balanza comercial con México; suprimir el Capítulo 19 relacionado a la solución de controversias entre los países que conforman el TLCAN; e introducir salvaguardas para la protección de las empresas en la región.







