Para la inminente elección del uno de julio los mexicanos sólo tenemos dos opciones: la recalcitrante derecha y una rara izquierda, sí claro, los independientes, pero con tanta traba que les ponen, y algunos, ( no todos) son dignos representantes de la derecha, que sus posibilidades son mínimas.
De modo que no hay mucha tela de dónde cortar, no es un abanico de opciones políticas las que se presentan el primer domingo de julio, en realidad son sólo dos, una derecha llena de poder, y una izquierda rara, pintada de colores.
Si el uno de julio los ciudadanos mexicanos que vayan a las urnas se van otra vez por la derecha pues eso recibirán: la continuidad de las políticas económicas, la continuidad del sistema de libre mercado, la continuidad de las privatizaciones en todos los sectores, la continuidad de los atentados al medio ambiente, la continuidad de la corrupción, la continuidad de la violencia, la continuidad de la pobreza, la continuidad de los abusos y violaciones a derechos humanos, la continuidad del poder en manos de un grupo.
No, no van a recibir otra cosa, los que mexicanos que opten por la continuidad de la derecha, es lo que han recibido en los últimos 32 años, la derecha es la derecha y siempre hará lo mismo, siempre aplicará las mismas recetas económicas: alza en todo, privatizaciones en todo, reformas a su favor.
La derecha seguirá siendo concentradora de riqueza, seguirá dividiendo a la sociedad en clases sociales, en una pirámide de clases en donde ellos, los dueños del poder estarán hasta arriba, y hasta abajo los miserables, los más pobre de los pobres.
Pero si los ciudadanos que voten el uno de julio optan por lo que se llama izquierda, por lo menos buscarán experimentar con otra opción poco clara pero al fin otra opción, quizá una derecha más humana, un gobierno más sensible, un sistema más bueno, más justo, una mejor opción de gobierno sin dejar de ser de derecha.
Porque si la llamada izquierda llegar ganar por supuesto que no va a tocar las grandes riquezas que concentra el grupo privilegiado, no va a expropiar bienes ni nada que se le parezca, los monopolios seguirán en todos los sectores económicos, lo que hará la llamada izquierda, si gana, es controlarlos, que no acaparen tanto.
Por supuesto que no vendrá un gobierno que expropie a los ricos para darle a los pobres, esas ideas socializantes no las tiene la llamada izquierda.
Lo que sí es probable, al menos es lo que se piensa que como mínimo, esa llamada izquierda de muchos colores, si llega a ganar, instale un mejor gobierno, un gobierno más humano, mejor repartidor de la riqueza, un gobierno con un Estado más social y menos empresario.
No, por supuesto, que no se espera ni se desea que si gana esa llamada izquierda, instale un gobierno loco como el de Chávez y Maduro en Venezuela, no tampoco., dictadura no.
Sencillamente necesitamos un buen gobierno que tenga como objetivo central generar desarrollo, bienestar a las grandes mayorías. Necesitamos un gobierno que estimule el empleo, la educación, la cultura, la salud y la alimentación, el deporte, un gobierno que llame a la protección del medio ambiente.
Un gobierno bueno, un buen gobierno, un gobierno que aplique los principios juaristas, un gobierno cuyos integrantes vivan en la medianía y destinen la mayor parte de los recursos económicos en el desarrollo del país, en el bienestar de la gente, en la aniquilación de la pobreza. Un gobierno de buenas leyes que beneficien a todos.







