«Y por fatalidad, por elección personal, por gusto de las palabras y por amor a esos muertos y a esos vivos, quise escribir poesía», dijo David Huerta al recibir el Premio Xavier Villaurrutia 2005 por Versión. Ese mismo premio fue entregado a su padre treinta años antes.
Hijo de otro gran poeta, Efraín Huerta, David se ha labrado un nombre en el mundo de las letras a través de imágenes, metáforas y otras figuras del lenguaje que ha dejado plasmadas en más de una decena de libros de poesía.
«Yo nací en la Clínica Lourdes, a unos metros del lugar donde murió López Velarde, en la Colonia Roma: en un edificio de departamentos con el estilo arquitectónico de la belle époque mexicana», recordó en aquella ceremonia en que recibió el premio «de escritores para escritores».
Pero, más allá de la influencia paterna, su gusto por las letras proviene de su madre: «Es natural que mucha gente piense que, porque yo escribo poesía, mucho tiene que ver con mi padre y es verdad, pero también tiene que ver con mi madre que era una gran lectora y una mujer muy inteligente, muy sagaz, Mireya Bravo se llamaba… Ella fue la primera lectora seria de mis poemas», declaró el poeta en una entrevista publicada hace ya algunos años en la Revista de la Universidad de México.
David Huerta estudió Filosofía y Letras Inglesas y Españolas en la Universidad Nacional Autónoma de México, donde trabó amistad con otros poetas como Rubén Bonifaz Nuño y Jesús Arellano, quienes le publicaron su primer libro: El jardín de la luz (1972).
A ese libro le siguieron Cuaderno de noviembre (Era, 1976; Conaculta, 1992); Huellas del civilizado (La Máquina de Escribir, 1977); Versión (Fondo de Cultura Económica, 1978; Era 2005); El espejo del cuerpo (Universidad Nacional Autónoma de México, 1980); Incurable (Era, 1987); Historia (Ediciones Toledo, 1990; Conaculta, 2010);La música de lo que pasa (Conaculta, 1997) y El azul en la flama (Era, 2002), entre otros.
Además del Villaurrutia, David Huerta ha recibido el Premio de Poesía Carlos Pellicer en 1990 por Historia. Fue becario del Centro Mexicano de Escritores (1970-1971), de la Fundación Guggenheim (1978-1979), del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca, 1989) y desde 1993 forma parte del Sistema Nacional de Creadores de Arte.








