Las campañas políticas están llegando a su fin, hoy es el último día, adiós campañas, no más rollos políticos, no más promesas, no más nada.
Viene un periodo de reflexión de 72 horas para los ciudadanos, tiempo en el que los ciudadanos analizarán todo lo que escucharon en las campañas, analizarán candidatos, al final tomarán decisiones.
Todos los candidatos recibirán votos, la diferencia estará en los números, unos tendrán más que otros de acuerdo las propuestas que hayan hecho, pero también contará su trabajo que hayan realizado.
Se comenta que después de la elección habrá un nuevo mapa de los partidos políticos a nivel nacional y estatal. Una nueva fuerza política será la principal, la más fuerte, le seguirá una segunda y una y tercera fuerza política, las que le sigan ocuparán los últimos lugares, otras no podrán conservar sus registros por los resultados obtenidos.
Se comenta que existe la posibilidad de que el viejo partido, el Revolucionario Institucional, se irá al tercer lugar como fuerza política nacional, que el Partido Acción Nacional será segunda fuerza, que el PRD se irá al cuarto o quinto sitio, y que otras fuerzas políticas perderán su registro por no alcanzar el número de votos que la ley señala como mínimo para conservar el registro.
Ya se verá después de la elección cómo quedan las fuerzas políticas a nivel nacional y en cada uno de los estados. Primero se verá qué fuerzas hacen mayoría en la Cámara de Diputados y Senadores, luego en los gobiernos de los estados, los congresos locales y en las presidencias municipales.
Obvio, la fuerza política más importante será la que gane la presidencia de la república, y llegará para quedarse seis años, o 24 años por lo menos, si sigue dominando y ganando elecciones futuras.
Las cosas se han complicado tanto en los últimos seis años que el intento de un fraude por parte del grupo en el poder fracasará, no se podrá porque las cosas se complicarían más.
Las instituciones electorales podrán responder a los intereses del grupo en el poder pues dependen del mismo, pero no podrán intervenir la elección a favor de ellos, sería contraproducente que lo hicieran.
Las instituciones electorales tendrán que respetar la decisión de los ciudadanos, ya no se podrá repetir lo de la elección de 1988 con la famosa caída de sistema para darle el triunfo al salinismo, ya no se podrá.
La ebullición política en el país está llegando a extremos, no conviene al sistema recurrir al fraude al ver que la situación no le favorece, sería muy peligroso, será mejor que las instituciones, el grupo en el poder, respeten la decisión de los ciudadanos el próximo uno de julio.
Si los mexicanos en general se equivocan o no de la decisión que tomen, se les deberá de respetar, imponer presidente de la república, gobernador, senador, diputado o presidente municipal será como buscarle tres pies al gato.
México ganará simplemente con que se respete la voluntad popular, con eso se habrá dando un gran paso, que se diga por lo menos que fue una elección limpia y democrática, que las instituciones estuvieron a la altura, que cumplieron su compromiso, se hablará bien de México en el concierto internacional, en los medios extranjeros.
Un gobierno legítimo que haya ganado limpiamente la elección, será un gobierno fuerte y reconocido a no sólo a nivel nacional sino internacional.
Un gobierno legítimo tendrá la confianza de todos, de los inversionistas nacionales y extranjeros, esto será bueno para el país porque crecerá su economía, su balanza comercial será positiva
Al contrario, un gobierno impuesto tendrá el rechazo popular y será criticado a nivel internacional, un gobierno así será un fracaso y llevará al país al desfiladero, a la quiebra económica, a la inestabilidad social.
Un gobierno impuesto es como el de Venezuela, miren cómo está nación sudamericana, en la ruina total.
Lo deseable, lo correcto, lo conveniente, es que el domingo uno de julio se respete la decisión de los mexicanos que acudan a votar, con eso México habrá ganado, todos habremos ganado.
Lo demás será trabajo intenso de todos para sacar adelante a este gran país.







