
Desarrollo tecnológico y desarrollo humano no es lo mismo, el primero nos envuelve y cada vez nos hace más dependientes de las máquinas, nos hace más fríos y distantes, el segundo no ha cambiando en los últimos dos mil años, los humanos, y en especial los hombres, son cada vez más agresivos de mil formas.
Una cosa es el desarrollo tecnológico que nos exportan las naciones desarrolladas y qué están haciendo la vida menos cansada, pues las máquinas cada vez más desplazan a los seres humanos, y otra que los seres humanos muestren desarrollo como tales.
Un hombre cualquiera puede estar rodeado de un sin fin de herramientas tecnológicas, puede ser que sólo oprima botones en un tablero electrónico para las diversas actividades, pero al mismo tiempo es posible que unas horas antes haya agredido a su compañera, a su esposa, o a cualquier otra persona, o incluso que haya cometido un homicidio.
La tecnología avanza a pasos acelerados, sin embargo, los humanos poco cambian en su actitud y comportamiento, como hace dos mil años o más siguen siendo agresivos, violentos, y en especial los hombres. La interminable lista de agresiones y de homicidios, de guerras y enfrentamientos es la prueba clara de que el ser humano no cambia, no quiere cambiar, parece que fue diseñado para ser así.
Desde que Caín mató a Abel, su hermano, como se señala en el texto bíblico, comenzó la agresividad del hombre por mil motivos.
No, por supuesto que no se puede generalizar, en este estado, en este país y en el mundo aún hay hombres buenos, maravillosos, ejemplares, pero de cada 100 cuántos serán buenos? Los constantes conflictos que se presentan muestran que una mayoría es intolerante y agresiva.
Veamos cómo se han multiplicado los linchamientos en los que la agresividad de la gente, sobre todo de hombres, no tiene límites, en esos momentos lo hombres no entienden nada, se transforman, sacan a relucir toda la violencia que llevan dentro, son tan violentos que llegan a quemar vivos a las víctimas, actúan como en la Santa Inquisición hace más de 500 años cuando quemaban vivos a los que no seguían los preceptos de la iglesia.
Detengámonos un poco en la situación preocupante de las agresiones de hombres sobre las mujeres. Sólo en el estado de Puebla son cientos, miles de mujeres agredidas todos los días sin importar condición social, lo mismo un académico o empresario son agresores de una mujer que un albañil o un campesino, los dos hacen lo mismo, los dos son agresivos.
Hoy en pleno siglo XXI, en la era de las tecnologías, las mujeres no se sienten seguras en ningún lado, ni siquiera en sus casas porque ahí tienen a sus enemigos, los que dicen que siempre tienen la razón, porque afirman que son más libres e inteligentes, y que las mujeres nacieron para obedecer y hacer la voluntad de ellos. Hoy como hace, cien, mil, dos mil años y más, los hombres siguen pensando igual, en su actitud no hay cambios.
Vaya problema y que no se puede resolver con un decreto o una ley, es un problema de siglos y milenios. ¿ Cómo lograr que los hombres malos se vuelvan buenos? ¿ cómo transformarlos para que abandonen su conducta agresiva? ¿con más fuertes castigos? ¿con pena de muerte? ¿castigar un delito con otro delito? ¿ castigar la violencia con más violencia?
Las leyes, los gobiernos, las instituciones, están manos de los hombres en sus mayoría, lo que complica las cosas en la situación de las mujeres, seguirán en desventaja.
Quizás el problema no tenga solución porque los humanos están diseñados así, en su cuerpo llevan el gen de la violencia, pero mucho se puede hacer si se hacen cosas que conduzcan formar mejores seres humanos, mejores hombres, una mejor sociedad hasta donde sea posible.
En primer lugar debe transformarse la educación. Una educación que logre lo que hace un gran maestro escultor, quien va formando paso a paso su obra, le corrige detalles, la pule, la retoca, al final logra una gran obra que es admirada por todos. Eso es lo que se debe de lograr en una educación avanzada, formar buenos seres humanos, buenos hombres.
Si el escultor puede presentar una bella y casi perfecta obra después de meses o años de trabajo, de la misma forma la educación puede hacer lo mismo, preparar a un ser humano y entregarlo a la sociedad para que le sirva, la proteja, al planeta para que lo cuide, entregarlo a otro ser humano para que lo ame.
Contribuirán en mucho a formar ese gran ser humano la familia y las iglesias. Las familias se encargarán de proporcionar todo a ese ser humano que se forma culturalmente, le enseñarán a ser responsable, cuidadoso, respetuoso, protector de la vida, amable, le enseñarán valores. Las iglesias por su parte ayudarán a ese ser humano a comprender y entender las cosas, el origen de todo, el paraíso que nos fue entregado y su misión como ser humano, lo enseñarán sobre todo a amar y defender la vida.
Una mejor sociedad será formadora de mejores seres humanos, pienso que es un proceso evolutivo, que así debe ser, que las sociedades avanzan para ser mejores.
Esto es lo deseable pero en los hechos parece que es a la inversa, a medida que pasa el tiempo esta sociedad es más fría, distante, insensible y destructora, más agresiva, más violenta, más irresponsable, más dañina,
De todas formas se debe intentar formar esa nueva sociedad, esos nuevos hombres. Hay que intentarlo, porque no sólo las mujeres sufren esta violencia, sino todos los humanos, todos los seres vivos, toda la vida, el mismo planeta sufre agresiones constantes. Hay que intentar formar una nueva sociedad, si no se logra viviremos en la violencia constante.







