Conformada por niños de entre 8 y 17 años, la Banda Sinfónica Infantil y Juvenil de México (Bandim) concluyó las presentaciones de su 3er Encuentro Nacional con un recital en el Patio de Escritores de La Cuidadela: La Ciudad de los Libros y la Imagen, espacio que se vio abarrotado por una gran cantidad de público.
En el concierto, realizado la tarde de este sábado 27 de octubre con la participación de sus 100 integrantes, se escucharon piezas de Aaron Copland, Hans Zimmer y José Pablo Moncayo.
De Copland incluyeron Fanfarria para el hombre común, pieza de particular intensidad en la que los jóvenes alcanzaron uno de sus momentos mejor logrados, demostrando su talento innato.
La presentación continuó con Bacanal de la ópera Sansón y Dalila, compuesta por Camille Saint–Saëns, cuyo alegre ritmo hizo vibrar al público presente. Llegó el turno para El gladiador, de Hans Zimmer, que forma parte de la banda sonora de la película del mismo nombre.
La Bandim, perteneciente a la Coordinación de Bandas del Sistema Nacional de Fomento Musical del Conaculta, puso a bailar al público con el Cuarteto de jazz para trompeta y banda de Jack Bullock, pieza que, a pesar de su brevedad, está llena de pasajes rítmicos.
Concluyeron el recital con el Huapango de José Pablo Moncayo, icónica composición del repertorio clásico mexicano que permitió poner de manifiesto la gran variedad de ritmos que son capaces de interpretar los integrantes de la Banda Sinfónica Infantil y Juvenil de México.
El director invitado para este tercer encuentro, Walter Peterson, destacó la entrega y profesionalismo con que trabajaron los integrantes de la agrupación: niños y jóvenes originarios de diversos estados de la República.
«Esta ha sido una de las experiencias más gratas en los últimos años para mí, porque en verdad son unos jóvenes muy entusiastas, con gran talento, disciplina y entrega a todas las actividades que hemos desarrollado en este encuentro, primero en el que participo, pero que espero sea el comienzo de otras colaboraciones.
«El repertorio elegido para esta ocasión fue pensado precisamente en que sirviera para lucir sus capacidades interpretativas y su elevado dominio del instrumento que tocan, además de tomar en cuenta al público, pues se trata también de ofrecer un recital entretenido. Éste es un proyecto muy noble del que espero surjan grandes intérpretes del género clásico o de algún otro», concluyó Petesen.








