
El presidente del Instituto Belisario Domínguez, Senador Miguel Barbosa Huerta, aseguró que existen las condiciones para avanzar en el Congreso en la construcción de acuerdos en torno a la Reforma Política del Distrito Federal.
«La presencia de dirigentes e integrantes de los grupos parlamentarios representados en el Congreso de la Unión constituyen un signo positivo. Veo con claridad que existen las condiciones para avanzar en la construcción de acuerdos en torno a la reforma política del Distrito Federal», afirmó.
Aseguró que su bancada está dispuesta a avanzar en esta reforma «poniendo en el centro el desarrollo de nuestra capital, los derechos de los ciudadanos y el bienestar de sus habitantes».
Durante el encuentro «Por la Reforma Política del Distrito Federal», realizado en el Palacio de Minería, el senador del PRD indicó que todos los sectores deben comprometerse a contribuir en la transformación del DF, a través de las herramientas que nos permite la democracia.
Se requiere que todos, dijo, «en la medida de nuestras posibilidades y ámbitos de acción, aportemos a la construcción de una ciudad que sirva de plataforma al desarrollo del conocimiento, a la educación, a la cultura, a las artes, al entretenimiento, a los deportes y al acceso a las nuevas tecnologías de la información».
El coordinador de los Senadores del PRD expresó que los habitantes del Distrito Federal merecen gozar de derechos plenos como ciudadanos, por lo que es necesario que la capital del país se convierta en una ciudad que favorezca el desarrollo por medio de acciones efectivas para combatir la desigualdad.
«Queremos una ciudad que permita y posibilite la igualdad plena entre los géneros, que construya expectativas de desarrollo para sus jóvenes, que proteja a sus niñas, niños y adultos mayores, que nuestra ciudad, la Ciudad de México, siga siendo la ciudad de los palacios, los derechos y las libertades, el desarrollo y la justicia», añadió el legislador.
Barbosa Huerta aseguró que en la Ciudad de México existe una sociedad que sabe alzar la voz ante las injusticias, solidarizarse con las causas nobles, demandar sus derechos a las autoridades y exigir el pleno respeto de sus libertades.
Explicó que esta actitud proviene de una larga tradición de lucha, del enfrentamiento constante a la adversidad, como ocurrió después de los sismos de 1985, de un crecimiento poblacional y de una diversidad social única en nuestro país.






