El Violentómetro, material educativo creado por especialistas del Instituto Politécnico Nacional (IPN) para contribuir a visibilizar la violencia entre la población, ha logrado trascender las fronteras nacionales, porque a petición de organismos internacionales e instituciones mexicanas, fue traducido a los idiomas chino y euskera, así como a tres lenguas indígenas: náhuatl, tlapaneco y mixteco.
La Directora de la Unidad Politécnica de Gestión con Perspectiva de Género del IPN, Martha Alicia Tronco Rosas, informó que como resultado de su impacto educativo y a petición del Instituto de las Mujeres de Guerrero, el Violentómetro también será elaborado en otomí y hñähñu».
Precisó que este material, resultado de un amplio trabajo de investigación llevado a cabo por la Unidad Politécnica de Gestión con Perspectiva de Género, permite medir los diferentes grados de violencia que puede vivir una persona al ser sometida por otra, porque advierte sobre amenazas, gritos, empujones, manoseos, burlas, golpes e incluso la muerte.
«Lo hicimos en una regla de escritorio que marca los centímetros. Insistimos en materiales educativos para que no se tiren, que sean de utilidad para cualquier persona, ama de casa, maestro, estudiante o en las oficinas. En cada centímetro incluimos aquellas manifestaciones en donde se observa lo que es violencia pero que la gente no detecta como tal, sino que la naturaliza», indicó.
Tronco Rosas explicó que el Violentómetro se difundió inicialmente en los programas de capacitación del IPN y, como parte de las acciones de extensión y cooperación con otras universidades e instituciones, fue solicitado por el Instituto Nacional de las Mujeres con el propósito de poder distribuirlo en toda la administración pública federal a través de un banner (formato publicitario en internet); posteriormente se dio a conocer en radio y televisión y fue pedido en forma masiva.
Precisó que como resultado de su visita a una cumbre de mujeres líderes de educación efectuada en China, surgió el interés de funcionarias de esa nación por conocer el Violentómetro del IPN, de manera que se elaboró en chino para presentarlo a una comisión de funcionarios de instituciones educativas de esa nación.
«También nos dimos cuenta de que en el país Vasco se hizo una copia de nuestro material con adecuaciones. Se elaboró un escrito de parte de la Abogada General del IPN para advertir que el Violentómetro tiene derechos de autor y debe incluir el escudo del Instituto Politécnico Nacional. Ofrecieron disculpas, nos dieron crédito y nos informaron que lo estaban utilizando en esa región donde se habla euskera, de manera que también se elaboró en ese idioma», comentó la funcionaria politécnica.
Refirió que la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas diseñó imágenes muy llamativas para niñas y niños indígenas que incorporó al Violentómetro. «Cada institución que lo solicita puede poner su logotipo, pero su diseño nos lo tienen que mandar para ser revisado y no se debe modificar el sentido de este material educativo», indicó.
La titular de la Unidad Politécnica de Gestión con Perspectiva de Género, señaló que el Violentómetro ha sido solicitado por la mayoría de las Secretarías de Estado, instituciones educativas públicas y privadas, la marina mercante, un grupo de pilotos aviadores, organizaciones civiles e incluso iglesias de diferentes corrientes religiosas, porque el objetivo es promover la detección y erradicación de la violencia con un material que fue creado por el IPN sin fines de lucro.




