Hipólito Contreras
A simple vista todo parece quietud y tranquilidad en la zona. Si uno va por la carretera a Palmar de Bravo, desde varios kilómetros se puede ver la enorme construcción que ocupa varias hectáreas, es la planta cementera Cruz Azul, su nombre oficial CYCNA de Oriente, capacidad de producción, un millón de toneladas anuales.
Las empresas se instalan en donde existen condiciones de todo tipo, y sobre todo que la actividad a realizar sea rentable. Cycna se instaló en Palmar de Bravo hace casi 10 años porque encontró ahí abundante materia prima ( cierto tipo de piedra y otros materiales), así como vías de comunicación, y por supuesto, también agua.
A unos kilómetros de la planta se ubica la reserva de la biósfera Cuicatlán-Tehuacán, se trata de una enorme zona rica en especies propias de zonas semi desérticas, muy apreciadas y valoradas en el exterior.
De acuerdo a documentos oficiales sobre todo el proceso de instalación de la planta, fue por el 2003 y 2004 cuando se inició el proceso de compra de tierras, obtención de permisos ante autoridades federales, estatales y municipales.
Es en este punto en el que los ejidatarios de Palmar y Quecholac manifestaron desde un principio su preocupación e inconformidad, el manejo del proceso los dejó insatisfechos.
Maurilio Rosas Morales y Lucio Salvador Pérez, dirigentes en la región de Palmar y Quecholac, desde el 2005 denunciaron públicamente las irregularidades de la planta: las autoridades municipales les dijeron que se trataba de una empresa paramunicipal que beneficiaría a la región, les pagaron a dos pesos el metro cuadrado, la empresa no contrató gente de la región.
Los dirigentes campesinos advirtieron que la instalación de la empresa generaría problemas en la región, en la actividad agrícola y en la salud de los habitantes. Mencionaron que por el tamaño de la planta bajarían drásticamente las reservas de agua del subsuelo, lo que llevaría a la pérdida de miles de productores.
Con la planta ya construida los ejidatarios firmaron un convenio en enero del 2005, en el mismo la planta hacía varios compromisos, entre otros monitorear constantemente los efectos en el medio ambiente y en la salud de la población, construir dos plantas de tratamiento y una clínica en el lugar.
Han pasado 7 años y la planta ha cumplido dos compromisos: las dos plantas de tratamiento y la a clínica, esto ha bajado la tensión en los ejidatarios, lo que piden es que el gobierno del estado o la misma planta los apoye para instalar la infraestructura que permita aprovechar el agua tratada.
Los dos dirigentes manifiestan que aun cuando la empresa ha cumplido parte de los compromisos, los efectos negativos a la zona agrícola son reales. La región de Tecamachalco, Palmar de Bravo y Quecholac está integrada por más de cinco mil hectáreas agrícolas, en la zona están perforados decenas de pozos para regar hortalizas, buena parte de la producción se envía a la Central de Abasto de Puebla y de la Ciudad de México.
Aseguran a que a más de siete años de haberse instalado la empresa los niveles de los pozos han bajado, incluso, algunos se han secado, esto es una prueba, manifestaron, de que la empresa consume altos volúmenes de agua lo que está llevando al abatimiento de las reservas de agua.
La cementera Cruz Azul se ubica en el acuífero de Tecamachalco, mismo que de acuerdo a la Comisión Nacional del Agua se encuentra sobre explotado, por lo que está prohibida la perforación de nuevos pozos. Es lo que cuestionan los ejidatarios el permiso otorgado a una empresa de alto consumo de agua en una zona vedada, aseguran que hubo favoritismo e influyentismo por las autoridades federales, especialmente la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales, y el gobierno del estado, además del Ayuntamiento de Palmar de Bravo.
Cycna de Oriente niega todo
Toda esta situación planteada por los ejidatarios fue cuestionada a la empresa Cycna de Oriente, su respuesta es en otro sentido.
Funcionarios de la Comisión Nacional del Agua, Gerencia Puebla, aseguran que la planta cumplió con la concesión del agua, sin embargo, no informa si se perforaron pozos en el área de concesión.
Gabriela Tenorio, Directora de Relaciones Públicas de la planta, reconoce que hubo retraso en el cumplimiento de compromisos con los ejidatarios debido a los altos cosos de las plantas de tratamiento, al final, dijo, hemos cumplido, las plantas han sido entregadas y la clínica en unos días estará lista.
La representante de la empresa rechaza que por el funcionamiento de la cementera se esté abatiendo el acuífero de la región, la planta, aseguró, es una de las más modernas del país, usa tecnología de punta, para sus procesos utiliza poco agua.
Aseguró que el al agua que emplea la empresa proviene una parte del almacenamiento de agua de lluvia, y la otra de pipas que compra, no utilizamos agua de la zona, ni tenemos pozo alguno, afirmó.
Precisó que la empresa se instaló en Palmar de Bravo porque cumplió con cada uno de los requisitos que la leyes estableces, cumplimos, indicó, con dependencias federales como SEMARNAT, Conagua, el gobierno del estado, y el uso de suelo con el Ayuntamiento, la documentación demuestra que cumplimos con todo.
La titular de relaciones públicas de la cementera comentó que en realidad el fondo es político por parte de un grupo de ejidatarios de Tuzuapan, en la región, aseguró, existe tranquilidad, no se han dado manifestaciones, la empresa genera empleos directos en a zona, más de 400, a los que se suman los indirectos, se apoya a las escuelas con diferentes acciones, se realizan acciones de reforestación, es falso que haya contaminación al medio ambiente por la alta tecnología que utiliza la empresa.
Esta es la situación con la Cementera Cruz Azulen Palmar de Bravo, es probable que en el mediano y largo plazo se vean los verdaderos efectos de la misma y su impacto en la región.












