Frecuentemente recuerdo la frase que soltaba mi abuela cada vez que veía a alguna mujer u hombre absolutamente mal vestido, despeinado, sucio: «¿será que este/esta pobre no tiene nadie quien lo quiera en su casa y le diga caritativamente lo mal que se ve»?»
Y esto viene a colación por las idioteces recientes del que ahora se conoce como «el ñoño verde» antes «niño verde» aunque en realidad sea un NINI (ni es niño -ya el angelito cuenta con 41 añotes- ni es verde –recuérdese el escándalo de corrupción destapado por la videograbación en la que aceptaba ser sobornado por dos millones de dólares para promover la creación de hoteles dentro del corredor turístico de Cancún) y que sus padres registraron como Jorge Emilio González Martínez, hoy también Senador de la República.
El domingo pasado, nuestro impresentable Senador fue detenido por el alcoholímetro y remitido a «El Torito» por borracho, no sin antes falsear sus datos presentándose como Jorge Rodríguez; hacer gala de prepotencia al amenazar a los oficiales que le arrestaron para posteriormente, tras unas horas ahí, hacerse de un amparo para librarse de las 40 horas a cumplir encerrado. No conforme con ello, concedió algunas entrevistas que lo hicieron ver todavía más idiota y cínico, como cuando al justificar la tramitación del amparo para evadir el castigo dijo «tenía frío, hambre y sed». Por supuesto el martes de sesión solo se presentó al Senado a pasar lista y se fue. Y no se crea, ahí no termina la historia, ayer DIA LABORAL, decidió regresar al Centro de Sanciones Administrativas o «El Torito» para cumplir con las horas de arresto faltantes llegando a eso de las 8.30 de la mañana acompañado de un Sleeping bag y un sandwich.
¿No es acaso una ternurita?
Falto a trabajar para reingresar a «El Torito», ¿cómo podría creerse que lo haría en fin de semana y dejar de lado sus bacanales en donde ocasionalmente algunas de sus invitadas dan tremendo show al volar de los balcones?. Y llevaba su camita y su lunch, pero ni por equivocación un libro o documentos legislativos a ser revisados.
Ahí es donde nos preguntamos ¿Qué, de verdad, nadie lo quiere en su casa, que no pudieron decirle que al menos por imagen no diera tan estúpidas declaraciones y le hicieran unas líneas discursivas para que memorizara?, ¿no pudieron asesorarle para que cumpliera el resto de la sanción en sábado y llegase con algunos libros aunque no sepa leer?. Parece que no!
Este animalito, para nuestra desgracia, es miembro de esta nuestra clase política corrupta, sucia, sin escrúpulos, groseramente rica, inútil, rastrera, prepotente, inculta, falta de valores y de respeto por el otro, y para quienes básicamente su actuar se rige bajo la creencia de que la política y sus cargos son herramientas fantásticas de enriquecimiento personal e impunidad.
Y ¿cómo no van a creerlo? si por ejemplo este «ñoño verde» se ha enriquecido brutalmente con cargo al erario público o por tráfico de influencias y se ha salvado de ser sometido a la justicia como cuando, en el 2011, la Procuraduría de Quintana Roo sospechosamente determinó que Galina Chankova Chaneva, de origen búlgaro, quien murió durante una fiesta al caer del piso 19 de la Torre Emeral en Cancún propiedad de Jorge Emilio, se había suicidado.
Y es que la corrupción imperante en este país permite que descerebrados como Jorge Emilio no solo se libren de ser castigados sino que además sean representantes populares o dirigentes partidistas (Jorge Emilio ha sido dos veces senador y diputado, asambleísta, presidente del Partido Verde).
Y mientras logramos ese mundo de caramelo, nos leemos la próxima semana…..




