Con el fin de brindar consuelo y oración, en este época pandémica, la Parroquia Maronita Nuestra Señora del Líbano, que se encuentra en esta ciudad de Puebla, tiene a bien, hacer eco del llamado del Santo Padre Francisco “ser una iglesia en salida”, y lo está haciendo con su propia espiritualidad. Ésta fue vivida en grado heroico por el monje libanés, san Chárbel Makhlouf, que ha sido buscado por aquellos que sufren en el alma y en el cuerpo.
San Chárbel, nació el 8 de mayo de 1828 en Annaya, Líbano y falleció en olor de santidad la nochebuena de 1898. Su vida estuvo marcada por el amor a la Eucaristía y a la Santísima Virgen María. El Papa San Paulo VI lo beatificó el 5 de diciembre de 1965 y lo canonizó el 9 de octubre de 1977.
Tuvo por maestro a otro santo, san Nemetala Al-Hardini, quien fue superado por su discípulo, san Chárbel, quizá no en santidad, pero si en las fechas de beatificación y canonización.
Dada la migración de la comunidad libanesa a México y otros países, san Chárbel, es muy venerado. Se le atribuye a su intercesión gran cantidad de milagros y de respuesta pronta a las necesidades de sus devotos.
Para ser conocida correctamente su vida, y el rito católico oriental en el que este santo vivióinmerso, una reliquia de primer grado, es decir, parte de su cuerpo se lleva a las sedes parroquiales y templos católicos que lo soliciten. La solicitud debe ser hecha por los sacerdotes párrocos al encargado de la custodia de la reliquia, que se encuentra en la sede parroquial de Nuestra Señora del Líbano.
Durante la visita, se tiene la celebración eucarística por “los que sufren en el alma y el cuerpo”, la veneración de la reliquia y la unción de los enfermos.










