Itzel Ramón Hernández.-
El ambiente era genuinamente agradable, porque había muchos jóvenes con semblante alegre. La música se sentía en el aire.
En el marco del cierre del 2° Módulo del Curso Nacional de Dirección Coral, promovido por el Movimiento Antorchista Nacional, bajo las enseñanzas del reconocido maestro José Galván, director del célebre coro Voz en Punto, impartió un curso intensivo de dirección y técnica musical. Entre los participantes Ángel Daniel, un joven estudiante del Instituto de Bellas Artes en Ixtapaluca, compartió su experiencia sobre la importancia de llevar el arte al pueblo.
—Para usted, ¿qué representa este curso impartido por el maestro José Galván?
—Es muy nutritivo, me parece algo muy útil porque particularmente ya trabajo como maestro en algunas escuelas y en coros populares en varias colonias del Estado de México. Son herramientas que sirven mucho, principalmente para la gente que no conoce a fondo lo que es la música. Nos ayuda a prepararlos para que se puedan desarrollar y, sobre todo, para poder difundir este bonito arte que es la música.
—¿Cuál ha sido el enlace que han encontrado con el maestro Galván?
—En mi experiencia veo que al Movimiento Antorchista le interesa mucho difundir el arte en general. Eso fue algo que el maestro Galván también comentó: le gustó que el conocimiento que tenemos no nos lo quedamos, sino que lo compartimos. Creo que eso es fundamental en cualquier aspecto de lo que nos ha enseñado.
—¿Cómo llegaron a estos cursos? ¿Quién los invitó?
La organización nos envió la invitación y nos informó que vendría el maestro Galván, del reconocido coro Voz en Punto. Todos coincidimos en que era una gran oportunidad para ampliar nuestros conocimientos en este arte.
—¿Qué ha aprendido en este curso intensivo?
Fue un curso de una semana en el que aprendimos bastante. Además del repertorio, que es muy útil para todas las edades, trabajamos en la dirección coral: cómo dirigir a un grupo, corregir errores y detectar áreas de mejora. También vimos temas como la afinación y ejercicios como la fononimia, que ayudan a entrenar el oído y afinar la voz.
—¿Cuál es la importancia de que el coro no se pierda en una era digital?
Vivimos en una etapa de mucho individualismo. La armonía se forma entre diferentes personas, y eso es precisamente un coro: distintas voces que se unen para crear algo bello. El coro se vuelve una hermandad, genera compañerismo y fomenta la empatía. Además, ayuda a contrarrestar esa visión individualista y el “sólo para mí”.
—¿Cuál es el reto de llevar estas actividades al pueblo?
Vivimos una etapa donde la música ha perdido cierta profundidad, como la poesía o los arreglos más elaborados. La misión es llevar una música que cultive a la gente, que la haga más sensible. La música es una herramienta para humanizar, para recuperar valores como la empatía y la solidaridad.
—¿Cuál sería el llamado a otros artistas y maestros que no conocen este trabajo?
Que se den la oportunidad de conocerlo. Muchas veces estos cursos son inaccesibles por su costo, y aquí se abren espacios valiosos. Nosotros nunca imaginamos tomar un curso con el maestro José Galván. A veces nos quedamos con ideas de lo que se dice afuera, pero en estos espacios se demuestra el verdadero trabajo: formar, compartir y llevar el arte a más personas, y esto es gracias al Movimiento Antorchista.











