Mario Castillo.-
El 6 de mayo, los Grupos Culturales Nacionales de Antorcha salíamos con entusiasmo rumbo a tierras chiapanecas. Un vez más saliamos a una gira en el sureste del país. Maletas, vestuario, utilería, instrumentos y jóvenes llenos de entusiasmo abordabamos el autobús.
En Chiapas, los compañeros antorchistas se encontraban en una lucha importante, pues habían encarcelado de manera injusta, ilegal y represiva, al compañero Raúl Orión Jiménez, líder de muchos chiapanecos. No atacaron a Raúl, atacaron a toda una organización.
Sin duda, los Grupos Culturales Nacionales esperábamos que cada una de nuestras presentaciones, más allá de demostrar el trabajo cultural que hace la organización, mostrarían también la fuerza y unidad de un movimiento del pueblo, pues nuestros eventos culturales se volvieron para todos nuestros compañeros de Chiapas —y hasta para la gente que no es de la organización— en programas de protesta, exigiendo la libertad de nuestro compañero. Así dimos funciones en las colonias populares, donde se sentía el coraje de cada uno de los colonos, exigiendo justicia. Y gracias a ello, el sábado dejaron en libertad a nuestro compañero, quien después de todo lo que vivió y paso injustamente, se sumó a la atención de cada uno de nosotros.
Tras varios días, partimos de nuevo a Puebla a continuar con nuestro trabajo artístico, no sin antes agradecer a todos los compañeros que hicieron posible esta gira que, sin duda, a cada uno nos dejó muchas enseñanzas.
Los compañeros de los grupos que participaron en esta gira son de las recientes generaciones y vemos que el trabajo cultural que hace Antorcha sigue y seguirá por mucho más tiempo.
Espero que estos días se hayan convencido de que están —estamos— en el lugar correcto. Y retomando parte de las palabras del compañero Raúl: los que no se han convencido de estar en Antorcha, éste es el mejor momento, y para los que ya nos convencimos: ¡a seguir luchando!, ¡porque juntos somos un solo hombre y un solo ideal!









