Soraya Córdova Morán.-
El martes 19 de mayo, más de 2 mil estudiantes de la FNERRR y profesores afiliados a Antorcha Magisterial de varios municipios de Puebla protestaron ante el gobierno estatal y la SEP para pedir que se solucione el pliego de peticiones que hace seis meses entregaron ante las instancias educativas.
Las protestas se realizaron de manera simultánea en las oficinas de la SEP, en Casa Aguayo, en el Centro Integral de Servicios y en la Oficialía Mayor de la SEP. Como siempre, los jóvenes y los maestros iban animados, contentos, con mucha fuerza en sus planteamientos, con el vigor y la energía propias de la juventud poblana y, desde luego, con la clara determinación de que sus peticiones deben ser resueltas en beneficio de decenas de miles de estudiantes de todo el estado.
Se trata de un pliego de peticiones de los maestros y de los estudiantes sumamente reducido a lo básico e indispensable para que puedan estudiar. No están pidiendo lujos, no piden viajes al extranjero para estudiar en otras buenas universidades o preparatorias, ni la construcción completa de escuelas o grandes bibliotecas en escuelas marginadas, ni nada de eso que, en verdad, sí es necesario para que los niños y jóvenes se desarrollen en la excelencia educativa y sean competitivos en las ciencias sociales, naturales, del pensamiento, o como buenos deportistas o artistas de talla internacional.
El pliego petitorio es mucho más sencillo y fácil de resolver, por un gobierno que piense de verdad en la educación de los niños y de los jóvenes: piden mil 300 colchones y 150 literas para las casas del estudiante en varios municipios del estado, el subsidio alimenticio para los comedores de las casas del estudiante —en los cuales diariamente se alimentan más de 2 mil jóvenes pobres—, computadoras y equipamiento escolar (butacas, pizarrones, mesas, libros y otras necesidades) para varias escuelas de la capital de la zonas marginadas de la Sierra Norte, la Sierra Negra, el Valle de Atlixco o la Mixteca, así como infraestructura educativa para seis bachilleratos, un telebachillerato y para la casa del estudiante del CBTa No. 168.
Además, los maestros piden plazas para varias decenas de profesores a quienes se las quitaron durante la pandemia, hace seis años, y que ahora dan clases sin pago de la SEP y gracias a las cooperaciones de los padres de familia de las escuelas. Para quienes sí tienen un pago oficial, piden mejores salarios, porque con el sueldo que les dan no alcanza para vivir decentemente ni para poder comprar libros actualizados, computadoras o el material necesario para mejorar de manera sustancial las clases en las aulas.
Como se ve, ni los jóvenes de la FNERRR, ni los maestros de Antorcha Magisterial, piden ningún tipo de lujos, ni excentricidades, ni nada fuera de lo común. Piden cosas muy sencillas que, en realidad, no deberían ser un problema si los funcionarios de la SEP, en lugar de andar reuniéndose para acordar quitar un mes y una semana al calendario escolar de todo el país “porque hay mundial”, salieran a caminar, a recorrer, a ver y a visitar un día sí y otro también todas las escuelas de las colonias pobres o en los municipios marginados, lugares que han sido olvidados y que no están en la mira de los funcionarios que sólo trabajan desde su escritorio.
Pero las necesidades existen y son muchas. Cuando uno va a muchas escuelas, como nos ha tocado, te parte el alma ver cómo no hay salones dignos, butacas cómodas y completas, como las aulas se “dividen” con cortinas entre grupos de clases, como faltan sanitarios buenos, ver que no hay salas de cómputo, ni internet, ni bibliotecas pensadas para que los niños y los jóvenes puedan tener horas de lectura (ahora que tanta falta nos hace), ni laboratorios para prácticas de química o física. Mucho menos canchas techadas o salones de arte. Es más, en muchas escuelas no hay maestros para completar la planta docente y muchos profesores son verdaderos héroes populares, porque dan clases sin pago oficial y viven de la cooperación de los padres de familia.
Después de las protestas de los jóvenes, algunos medios de comunicación poblanos, pagados por el gobierno, lanzaron ataques y calumnias contra estudiantes. Y dicen que piden muchas cosas. Deberían, esos medios, sus directores o sus reporteros, ir a darse una vuelta por las escuelas y ver con sus propios ojos que las peticiones son correctas y muy necesarias.
El Movimiento Antorchista en Puebla apoya la lucha de los jóvenes de la FNERRR y de los maestros. Le pide, de manera respetuosa, a la Secretaría de Educación Pública en el estado que atienda las peticiones, porque los jóvenes sólo luchan por una mejor educación, misma que beneficiará al pueblo pobre del estado.













