Ocoyucan, Puebla. A unos días de conmemorar el 35 aniversario del inicio de la lucha organizada en Ocoyucan, la población ratifica una verdad histórica irrefutable: sólo la movilización colectiva y consciente es capaz de arrancar al atraso las condiciones materiales que se le niega estructuralmente al pueblo.
Para los habitantes del municipio, este aniversario no representa un simple festejo, sino la consolidación de una vanguardia política.
María Isabel Xelua García, integrante del Movimiento Antorchista en la junta auxiliar de San Bernardino Chalchihuapan, reflejó el sentir al señalar que el trabajo organizado ha sido la escuela política de las nuevas generaciones. “A mis nietos les motiva lo que hace la organización. Si nos organizamos, avanzamos más de lo que queremos acá en el pueblo; si no lo hacemos, no vamos a poder lograr nada”, sentenció. Sus palabras evidencian una clara conciencia de clase: el aislamiento del individuo perpetúa su opresión, mientras que la unidad estructural eleva su fuerza histórica.
Frente a las campañas de desinformación de los sectores reaccionarios, el Movimiento Antorchista defiende firmemente la gestión de los gobiernos de extracción popular en el municipio. La comunidad identifica al ayuntamiento actual no como un ente administrativo ajeno, sino como una trinchera del pueblo pobre. Existe el compromiso mutuo de sostener un frente común para profundizar las transformaciones en infraestructura y educación.
El testimonio de Chalchihuapan demuestra que cuando el pueblo se organiza y adopta el antorchismo como herramienta de análisis y acción, rompe las cadenas del quietismo. “A 35 años de distancia, la consigna sigue vigente: la unidad es la única garantía para conquistar el bienestar definitivo del pueblo trabajador”, finalizó Xelua García.










