Adrián Salazar.-
Para Felisa Hurtado de Manríquez, una colombiana que ha dedicado su vida a la cultura y su difusión por más de tres décadas, conocer el estado de Puebla era uno de sus más grandes sueños, a pesar de haber recorrido ya buena parte del mundo, visitando diversos países de América, Europa, Asia y África, sin embargo, gracias al impulso del dirigente nacional del Movimiento Antorchista, Aquiles Córdova Morán, para realizar el Tercer Festival de Folklor Internacional “Las culturas del mundo”, ella pudo cumplir su sueño al representar a su país es este festival que tuvo como sede al municipio de Tecomatlán.
“Me decían que es lindo, que es maravilloso, no lo hemos conocido porque apenas vamos esta noche, pero confiamos en que sí. Yo decía, cuándo será que me invitan a Puebla, y se llegó el momento. Entonces, me voy muy feliz por cómo la gente nos trajo y nos vamos felices y encantados de que les gustó nuestro trabajo”, comentó la directora de la fundación artística de Tuldama de Colombia.
—¿Qué experiencia se llevan tras conocer Tecomatlán?
—Pues al participar en este tercer festival, aquí en Tecomatlán, nos llevamos nuevas enseñanzas, ver, aprender folclore y culturas de los otros países es algo muy emotivo por el intercambio que existe entre los artistas.
—¿Qué le pareció presentarse en este escenario?
—Es un sueño, porque me imaginé que era un pueblo pequeño, por la distancia, me imaginé que era en un polideportivo, no imaginé que el teatro fuera de esta gran magnitud. Me voy impresionada de la cantidad de gente y cómo el público está culturizado, ¿por qué digo esa palabra? Porque fueron muy puntuales y desde que se inició hasta que terminó, a pesar lo largo de la presentación, no se fue. Llevó esa imagen muy grande para mi país. Cómo la gente se atrae a través de la cultura y el cuerpo.
—¿Cómo fue el recibimiento del pueblo de Tecomatlán?
—La gente nos veía con gran alegría, nos saludaba, nos decían: ¿de dónde vienen? —ay, de Colombia—, qué lindo. Y cuando salió Colombia, había aplauso, hubo mucho aplauso, entonces me imaginé que había mucho colombiano en ese evento, pero después nos dijeron que era gente de aquí, y de la región.
—¿Cuál es la importancia de realizar cultura?
—La fundación artística de Tuldama lleva 31 años. Yo he sido bailarina desde los ocho años, he sido maestra toda una vida, y esa experiencia, de que hemos estado por del mundo, hemos estado en América, Europa, Asia y África, es maravilloso y, cuando Dios me llame, me voy tranquila porque dejé algo grande, voy a ver jóvenes, adultos y niños que no conocían ni siquiera el departamento de Boyacá, de donde somos, mucho menos Colombia, mucho menos Bogotá, y en este momento hemos conocido 38 países del mundo entero.
—¿Qué opina del trabajo cultural de Tecomatlán?
Es admirable. Es admirable cómo es semillero; están construyendo un árbol donde va fuerte con diferentes ramificaciones, que son los niños. Entonces ese semillero va a producir por muchos, por muchos años. Vimos cómo el papá lleva a sus hijos y el niño no reprocha, maravilloso. Vinieron en familia y no hubo reproche.
—¿Cuál sería su mensaje al pueblo de Tecomatlán?
—Primero, felicitarlos. Segundo, decirles que sigan adelante, echándole abono, tierrita a ese gran árbol cultural que está acá, a través de las familias, a través de los procesos, a través del gobierno, a través de sus maestros, etcétera. Porque el que no conoce su terruño, no lo ama. Que el niño conozca su terruño, su pueblo, a través del folclor y no se sientan avergonzados que es de allá, de esa tierra.














