El 15 de febrero se conmemora el Día Internacional del Cáncer Infantil con el fin de generar conciencia sobre esta problemática y de la necesidad de que todos los niños tengan acceso a un diagnóstico y tratamiento adecuados. Especialistas del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales para los Trabajadores del Estado, ISSSTE, en Puebla señalan que el cáncer pediátrico se puede detectar oportunamente, lo que aumenta las probabilidades de curación.
El tipo de cáncer pediátrico más común es la leucemia, con casi 600 casos nuevos cada año, seguido por los tumores del sistema nervioso central, y los linfomas de Hodgkin, que es el cáncer que se origina en los glóbulos blancos y que forman parte del sistema inmunológico. El único cáncer prevenible en los menores es el de hígado, ya que se ha comprobado que la vacuna de hepatitis B aplicada en el primer año de vida disminuye el riesgo de que lo padezca en su vida adulta.
La sudoración nocturna o excesiva, pérdida de peso, pérdida de apetito sin razón aparente, dolor de huesos o articulaciones, palidez progresiva, cansancio, calentura persistente o recurrente, sangrado frecuente de nariz o de encías al cepillarse los dientes, puntos rojos o morados en la piel, moretones sin causa aparente, crecimiento irregular en abdomen, bolitas en cuello, axilas o ingles y que no disminuyan con desinflamatorios, dolor de cabeza o persistente y que no cede con medicamento, mareos, movimientos involuntarios, convulsiones, pueden ser signos y síntomas de sospecha, ante los cuales, lo mejor es acudir al médico para realizar los estudios necesarios y estar en condiciones de una detección oportuna, si fuera el caso.
Actualmente la Secretaría de Salud cuenta con un Programa de Cáncer en la Infancia y la Adolescencia, cuyo principal objeto es facilitar el acceso a los servicios de salud, para incrementar las posibilidades de sobrevida, disminuir la mortalidad y mejorar la calidad de vida en los pacientes y sus familiares.





