Ante los avances en infraestructura y las aplicaciones de políticas culturales surgidas en el siglo XX, la diplomacia en este ámbito enfrenta el reto de vincularse de manera estrecha con las nuevas tecnologías, para de esa manera establecer mejores relaciones entre los pueblos del mundo.
Así lo manifestó Antonio Tenorio, director de Radio Educación y diplomático de carrera, al impartir su conferencia magistral titulada “La diplomacia cultural en el contexto de la diplomacia”, este martes 8 de mayo dentro del 2o Encuentro Iberoamericano de Diplomacia Cultural que se lleva a cabo en la Fonoteca Nacional.
Tenorio manifestó que durante el siglo XX iniciativas como las emprendidas por José Vasconcelos ayudaron a la creación de instancias tan importantes, como la propia Secretaría de Educación Pública, que sentaron a su vez los cimientos para que surgiera el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.
También señaló que si durante el siglo pasado el organismo se avocó a la creación de planes y programas que favorecieran el despegue de las más diversas manifestaciones artísticas, al tiempo de acercar estas expresiones a públicos amplios, en el siglo XXI su trabajo está relacionado con la participación ciudadana a través de las redes sociales y la comunicación global, vía Internet.
En ese contexto, la diplomacia cultural se ofrece como la herramienta necesaria para consolidar nuevas estrategias de difusión del arte mexicano. Es heredero de diversas influencias, como el nacionalismo impulsado por los artistas plásticos reunidos en el movimiento nacionalista postrevolucionario, y posee también una nueva identidad.
La preservación del patrimonio en formatos digitales, la conservación de contenidos a través de nuevas plataformas y el reconocimiento de nuevas comunidades, son al menos tres ejemplos que la diplomacia cultural podría incluir en su labor, pues ofrece la posibilidad de atenderlos.
Tenorio resaltó el simple hecho de señalar que gran parte del patrimonio cultural del país, de todas las épocas, puede ser difundido, estudiado y conservado a través de los actuales procesos de digitalización, debe ser suficiente para considerar esta labor como una prioridad en las estrategias culturales del siglo XXI.
A manera de ejemplo, dijo que podría considerarse la construcción de espacios virtuales que el usuario puede visitar con la única condición de contar con acceso a Internet, para encontrar así acervos muy importantes, creados a lo largo de los siglos por las culturas de México.
Ese es el primer plano de la diplomacia cultural, dijo el especialista, y agregó que no se trata de dejar de construir museos y otras obras de infraestructura cultural, sino de no limitar el acceso a este tipo de recintos, a sus acervos desde luego, y por el contrario reproducir sus posibilidades de difusión.









