Voces empresariales afirman que José Antonio Meade Kuribreña fue la mejor decisión tomada por el grupo en el poder, que para el PRI es el mejor cuadro para representarlo en la elección del 2018, sin embargo, también afirman que para los mexicanos y el país no representa lo mismo.
Con el economista Antonio Meade el Partido Revolucionario Institucional pretende retener por segunda ocasión la presidencia de la república, el regreso del partido al poder luego de haber perdido la presidencia en el 2000 con el Partido Acción Nacional.
Para los dueños del poder el país gobernado por el PRI pasa por su mejor etapa: se han creado millones de empleos, las finanzas están sanas, crecen las exportaciones, y la pobreza está en disminución. Para ellos hay crecimiento económico, estabilidad económica, paz y tranquilidad. Ellos creen que están dadas las condiciones para que el viejo partido repita el triunfo en la elección del 2018.
Sí, todo indica que los dueños del poder en México impusieron a su mejor cuadro, su mejor hombre (mujer no porque para los dueños del poder las mujeres aún son inferiores y sin derecho para gobernar este país, en los 90 años de la vida del PRI, nunca ha habido una mujer candidata a la presidencia de la república y no se sabe para cuándo la habrá), el menos señalado, el político, limpio, sin cola que le pisen, el político ejemplar.
La verdad es que la imposición de Meade sorprendió a la oposición, al mismo López Obrador le pegó fuerte el saber quién será su rival político, de inmediato le lanzó los primeros adjetivos de descalificación (Declaraciones peligrosas que pueden restarle fuerzas al inminente candidato presidencial de Morena, no hay que olvidar el término chachalaca contra Fox y que le dañó en las preferencias electorales), al llamarlo “señoritingo” y “pelele” del sistema.
Lo cierto es que el destape de Meade Kuribreña dejó un poco perplejos a los opositores, ellos esperaban otro candidato. El grupo en el poder tomó la mejor decisión y se la rifan con el político de 48 años nacido en la Ciudad de México, un tipo hábil, joven, y hasta ahora sin antecedentes negativos.
Sin embargo, una cosa son las características del candidato del PRI y otra la realidad que se vive en México, el fracaso de las políticas en el sexenio priista, la pobreza en la que viven por lo menos 80 millones de mexicanos, la marcada desigualdad social, el fuerte desempleo y emigración, y los ya casi 100 mil mexicanos abatidos por el narcotráfico y la inseguridad.
Esta es la realidad que se vive en México, y no de ahora sino desde hace 35 años, desde que en México gobierna la derecha, el poder compartido entre el PRI y el PAN.
Esa realidad que se vive no la puede hacer desaparecer con la sola presencia del candidato del PRI, por muy brillante y preparado que esté, podrá ser el mejor candidato del PRI, pero no el mejor político que le conviene a México.
Meade Kuribeña es el mejor político para defender el continuismo del grupo en el poder, con él se garantiza la continuidad de la políticas neoliberales dictadas desde el exterior. Si gana la elección, podrán dormir tranquilos los dueños del capital en México, las cuarenta familias que acaparan la mayor parte de la riqueza del país, simplemente el virtual candidato del PRI garantiza la continuidad del sistema, la continuidad de las recetas neoliberales: más impuestos, más alza a los servicios y energéticos, más control salarial, más privatización de todo, más liberación de precios, más desempleo e inseguridad.
Esto es la otra parte de la moneda, la brillantez de Meade Kuribreña se opaca con la realidad que se vive en México, suena ilógico que los 80 millones de pobres en México voten por el representante del sistema que los ha llevado a esa condición por las políticas y leyes que favorecen a los grupos poderosos del país.
El señor Meade Kuribreña podrá ser el mejor candidato del viejo partido, el mejor representante y aliado de los poderosos de este país, el designado y apoyado por los organismos internacionales, pero para enfrentar los grandes problemas de México no lo es.
Se podría afirmar que se le concede a Meade Kuribeña el beneficio de la duda y que podría darse el caso que tomara buenas medidas, buenas políticas a favor del país, para esto tendría que ir contra las reglas del sistema, del modelo, y eso se ve difícil, casi imposible.
La elección del 18 llega con un país envuelto en grandes problemas pero también con una población más despierta, más informada y comunicada, lo que será determinante en la toma de decisiones en las urnas.
De hecho ya están definidos los tres candidatos fuertes para la elección del 18, ya está el del PRI, el de MORENA, en el Frente Ciudadano por México sólo falta saber si va Miguel Ángel Mancera o Ricardo Anaya, uno de ellos será el abanderado.
Definidas así las cosas los mexicanos tendremos siete meses para pensar, reflexionar y decidir hacia dónde nos vamos, hacia el continuismo del sistema o la búsqueda de un posible cambio, en siete meses los mexicanos se preguntarán cuál de los cuatro será el mejor.( sí, de los cuatro, porque habrá un independiente por lo menos).







