“PODER PARA PODER…..PONERLE GASOLINA AL COCHE”
No se Usted querido lector, pero yo aún siendo política, me siento profundamente asqueada y decepcionada por la política y los políticos de nuestro país, bueno que le digo, del mundo. Basta escuchar las idioteces del venezolano Nicolás Maduro o las bravuconadas del presidente norcoreano Kim Jong-Un, que por cierto, no dejan de ser preocupantes, entre miles de etcéteras más.
En fin, para nadie es un secreto la descomposición de la clase política mexicana –con sus honrosas y limitadísimas excepciones-, que pudiéramos resumir en una frase que recién me dijera un gran y sabio amigo y que es autoría del Meme Garza: “hay quienes buscan el poder para poder; y quienes buscan el poder para poder…..ponerle gasolina a su coche”. De los primeros quedan bien pocos y son esos que consideramos tienen visión de Estado; los segundos son la mayoría. O cuántos no conoce Usted que entran a ese oficio con un patrimonio bastante modesto y salen mega millonarios…. Todos esos iban por la gasolina.
Pues ahora que estamos inmersos de nuevo en elecciones en varios estados, quisiera listar algunas de las cualidades de liderazgo que “debieran” tener los candidatos propuestos por los diferentes partidos aún a sabiendas que, seguramente, no será así pero que nos servirá para definir quienes son medianamente mejores.
Autodisciplina y autocontrol como estilo de vida.
Capacidad de unificación. Unifica a su gente y los conduce a grandes fines, se compromete y los compromete con causas y propósitos comunes.
Carisma que va mucho más allá de hacer sentir bien a los demás en su presencia sino que los hace sentir bien consigo mismos, es decir, más que mostrar sus cualidades muestra las de los demás.
Congruencia y Compromiso con sus propias convicciones y objetivos lo que los hace apasionados de lo que creen y hacen.
Corazón de líder que es sinónimo de amar a la gente, compenetrarse y mimetizarse con ella.
De corazón caliente y cabeza fría o lo que es lo mismo, apasionados y prudentes.
Ejemplaridad pública y privada, su comportamiento frente a los demás y en lo personal es congruente.
Empatía con la gente, saben escuchar a los demás, aprenden de ellos y se solidarizan de forma personal con sus problemas y anhelos.
Generosidad y compasión. Un buen líder es generoso, cultiva y cosecha no solo para sí, sino para los demás.
Gran seguridad. Son seguros de sí mismos, de sus creencias, de lo que hacen.
Le gusta servir más que ser servido por otros.
Optimismo y alegría. Como diría Napoleón “son distribuidores de esperanza”.
Saber comunicar y convencer, y aquí la congruencia es muy importante sobre todo si consideramos que el 80% del mensaje es corporal, es decir, si no cree en lo que dice o está mintiendo, la gente lo sabrá o intuirá.
Sencillez material y sentido de la igualdad o modestia.
Siempre en proceso de aprendizaje continuo. Nunca deja de estudiar, aprender y evolucionar.
Valentía moral para hacer lo que debe hacer sin importar su posición en la próxima elección.
Visión de Estado. La visión viene de dentro de modo que habría que analizar su historia, entorno, relaciones.
Las crisis al igual que el poder no forman el carácter, lo revelan, sin embargo, espero no tengamos que esperar a que nuestros candidatos lleguen al poder para saber quienes realmente son. Tomémonos más en serio nuestra responsabilidad al votar enterándonos previamente quienes son a los que dejaremos en sus manos nuestra vida por los siguientes años; exijamos a los partidos la selección de mejores perfiles; busquemos fortalecer las instituciones electorales a modo de evitar que el dinero y las prebendas sigan siendo definitorias en cada elección.
Pero en tanto lo logramos, nos leemos la próxima semana…….




