jueves , abril 15 2021

A los jóvenes busco sacarlos del lugar en donde son tratados como niños: Graciela Bialet

Con su nuevo libro, Los sapos de la memoria, la escritora Graciela Bialet busca poner al lector en un lugar de incomodidad, llevarlo a reflexionar sobre su papel como una persona capaz de generar cambios en el mundo a través de la paz, el amor y un alto compromiso de cooperación. 

Bialet es autora de más de 55 obras, invoca a que los jóvenes puedan verse reflejados en la vivencia de los personajes, «busco sacarlos del lugar en donde son tratados como niños a los que simplemente le gusta la comedia musical o en donde solo hay amores pasajeros y peleas casi infantiles».
Mediante su novela juvenil, Bialet quiere colocar a los lectores en una situación de compromiso frente a la realidad social, «promoviendo así que vayan hacia la búsqueda y el hallazgo de nuevas oportunidades y soluciones a sus propios problemas, dificultades que les toca vivir, que tienen que cursar en el mundo complejo. Para mí esto es importante porque creo que nada está perdido y que todo se puede cambiar con solo ponerle el corazón».
¿Se puede vivir sin sueños? ¿Hay forma de escaparse al amor y al destino? ¿Acaso uno no es dueño de su historia por dolorosa y terrible que sea?, estas son algunas de las preguntas que Camilo, un joven de 17 años, se hace mientras intenta reconstruir su historia familiar marcada por verdades a medias sobre su pasado y la pérdida temprana de sus padres.
A través de 19 capítulos el lector es testigo de la historia de este joven que perdió a sus padres cuando estaba próximo a cumplir tres años, la forma en que construye toda su vida con «pedacitos de verdades sobre su pasado» y cómo por azares del destino se queda a vivir con su abuela en Argentina, lugar donde años atrás había sucedido un genocidio durante la dictadura militar de los años setenta.
«El libro habla de la búsqueda que emprende Camilo por su identidad y cómo en la medida en que la encuentra, se encuentra a sí mismo y descubre el amor. Aborda la manera en que conoce a sus padres quienes toman vida a través de pláticas que reconstruyen su historia personal, la cual de pronto se mezcla con la de otros personajes, y finalmente de los porqués de algunas de sus situaciones de vida actual.
«Cada capítulo de la novela se va intercalando entre el presente y el pasado. En el hoy, en primera persona habla Camilo, quien va manifestando su pensar y lo que vive. Y para hablar del ayer intercaló capítulos en tercera persona como si un narrador estuviera en la cabeza de los otros personajes contando lo qué le sucedió y cómo le pasó», detalló en entrevista con Conaculta Graciela Bialet.
Jorge, padre de Camilo, un rebelde cuya escuela fue la calle y quien a base de lucha y esfuerzo logra salir adelante; Ana, mujer dulce con espíritu indomable; Esther, la abuela de Camilo, una mujer viuda y sensible; Hugo, tío y cómplice del protagonista quien es un artista anarquista; Diego, el mejor amigo de Camilo, un joven maduro, divertido y atrevido y Rogelio, un hombre aventurero quien fue compañero de cárcel de Jorge, son algunos de los personajes que habitan en este libro.
«A ellos se añade uno que para mí es el más placentero; Carola, una joven que Camilo conoce en un show de hipnotismo y quien le muestra un mundo nuevo, lleno de amor, de nuevas formas de ver el mundo. Es un personaje casi del realismo mágico latinoamericano que va acompañándolo a lo largo de la novela en lo que es una historia de amor y de búsqueda. Y su tía Marilú, una persona casi mágica», narró la también profesora.
Para Graciela Bialet el libro más que reflejar su experiencia personal vivida cuando era una joven estudiante universitaria comprometida con los sueños y la utopía de cambiar y transformar la realidad que la rodeaba en los años de la dictadura, representa la oportunidad de poder contar historias de ficción realistas, que cargadas de fantasía, soledad, injusticias, esperanza, amor, metáforas y poesía, ayuden a conocer «la otra historia, la otra versión que no escriben los que ganan.
Una en donde también destaca el tema de la educación como un valor esencial ya que para mí es muy importante porque al ponerse en práctica puede salvar no sólo una vida, sino también una infancia a través del aprendizaje, del afecto y de la comunicación. A estos se añade el tema de la fantasía como un impulso liberador que te puede llevar a volar por nuevas soluciones a problemas que parecen una muralla».

 

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